
Redacción.- Mantener la pérdida de peso es la fase más complicada en el tratamiento de la obesidad. Dos ensayos clínicos sugieren que es posible lograrlo con dos estrategias diferentes: una clase de medicamentos para adelgazar o un suplemento de un tipo de bacteria de la microbiota.
La revista científica Nature Medicine publicó ambos ensayos independientes, que también parten de dos enfoques distintos para lograr la pérdida de peso inicial: con uno de los actuales fármacos para adelgazar o mediante una dieta hipocalórica.
El primero de los ensayos incluyó a 376 participantes estadounidenses con una edad media de 48,6 años, quienes habían completado 72 semanas de tratamiento inyectable con tirzepatida o semaglutida.
Una vez lograda la pérdida de peso, recibieron durante 52 semanas un placebo o el fármaco orforgliprón, un agonista del receptor del GLP-1 administrado por vía oral y que se investiga para el tratamiento de la obesidad y la diabetes tipo 2.
El grupo tratado previamente con tirzepatida y que recibió orforgliprón mantuvo el 74,7 % de la pérdida de peso, frente al 49,2 % del grupo placebo. En los pacientes que adelgazaron con semaglutida y luego recibieron el nuevo medicamento, las cifras fueron de 79,3 % y 37,6 %, respectivamente.
Los efectos secundarios más frecuentes fueron de tipo gastrointestinal y, en su mayoría, de gravedad leve a moderada.
El segundo estudio, basado en dieta y un suplemento diario de una bacteria, se realizó en Países Bajos con 90 personas de una edad media de 51,8 años.
La primera fase consistió en una dieta hipocalórica de ocho semanas para perder peso. De las 90 personas, 84 lograron adelgazar un 8 % o más de su peso corporal y pasaron a la siguiente etapa.
Divididos en dos grupos y durante 24 semanas, todos mantuvieron una alimentación saludable, pero algunos recibieron un suplemento diario de la bacteria pasteurizada Akkermansia muciniphila MucT, mientras que otros tomaron un placebo.
Los resultados indican que quienes recibieron el suplemento recuperaron solo el 13,6 % del peso perdido, mientras que los del grupo placebo recuperaron el 32,9 %.
Además, quienes tomaron el suplemento lograron una mayor pérdida de peso total, con 3,1 kilogramos menos desde el inicio del estudio, en comparación con el grupo placebo.
También mostraron una mejor conservación de la sensibilidad a la insulina y no se reportaron efectos secundarios graves relacionados con el tratamiento.
Ambos estudios sugieren que la pérdida de peso inicial puede mantenerse con estas estrategias, aunque los investigadores señalaron como limitaciones el corto plazo de los estudios y la escasa diversidad de las poblaciones analizadas.
