
Santo Domingo.- Burlados y destrozados dicen sentirse los familiares de una mujer que murió tras someterse a varias cirugías estéticas, luego de enterarse de que los procedimientos fueron realizados presuntamente por un barbero y no por un cirujano, como les habían asegurado.
«¿Cómo es posible que una persona pague 320 mil pesos para terminar perdiendo la vida?», se preguntó Basilio Olivero, cuñado de Rebeca Brizard, de 37 años.
La madre de tres hijos acudió a la Clínica Obesidad y Anti-Envejecimiento Doctora Griselda Basora para realizarse una abdominoplastia, una liposucción y la extirpación de una hernia, sin imaginar que quien presuntamente practicaría las intervenciones, Enmanuel Hernández, no contaba con la formación de cirujano y, según denuncian los familiares, su único oficio era el de barbero.
Los parientes de la víctima también aseguraron que, tras su fallecimiento, se enteraron de que el centro era conocido por presuntamente practicar abortos clandestinos.
La clínica fue clausurada por el Ministerio de Salud Pública, mientras las autoridades realizan las investigaciones correspondientes.
Los familiares de Rebeca interpusieron una querella contra la propietaria del centro, el presunto falso cirujano y otras personas vinculadas al caso. Según indicaron, Enmanuel Hernández habría salido del país tras el hecho.
