
Un trágico accidente de tránsito ocurrido alrededor de las 7:00 de la noche del día anterior en la calle Eugenio Ligó, conocida popularmente como la calle del cementerio en el municipio de Navarrete, dejó como resultado la muerte de un joven motociclista identificado como Manuel Peña Disla, de 27 años.
El fuerte impacto de la motocicleta contra un poste del tendido eléctrico sorprendió a los residentes del sector y generó una inmediata reacción de dolor.
“¡Ay, Dios mío, ese fue Manelo!”, exclamó una mujer al reconocer el cuerpo sin vida del joven, tendido en plena vía.
Según testigos del hecho, Manelo, como lo conocían en su comunidad, se desplazaba solo y sin llevar casco visible.
Testimonios recogidos en el lugar indican que el joven manejaba a una velocidad moderada antes de perder el control del motor.
No se reportaron otros vehículos involucrados, lo que hace presumir que fue un accidente de un solo participante.
“Eso fue como una explosión. Cuando salimos, ya estaba en el suelo”, relató un vecino que vive frente al cementerio.
Agentes del Departamento de Investigaciones Criminales (DICRIM) y del Sistema Nacional de Emergencias 9-1-1 acudieron al lugar pocos minutos después del accidente.
Allí realizaron el levantamiento del cuerpo y aseguraron la escena. Aunque hasta el momento no se ha confirmado de manera oficial la causa del siniestro, se maneja la posibilidad de que una maniobra brusca o un desnivel en el pavimento hayan causado la pérdida de control.
La calle Eugenio Ligó es reconocida por su peligrosidad, debido a su mal estado y la falta de señalización, una situación denunciada con frecuencia por los residentes.
“Cada mes hay un lío aquí. Ya van tres personas en este mismo año que han tenido percances fuertes en esa esquina. Y nadie hace nada”, expresó con molestia un vecino, señalando el lugar exacto donde se produjo el accidente.
Los moradores hacen un llamado urgente a las autoridades municipales para que intervengan en esa vía, que es muy transitada pero presenta condiciones riesgosas, sobre todo por la escasa iluminación durante la noche.
Manuel Peña Disla era reconocido por su carácter afable y su activa participación en eventos deportivos y actividades comunitarias en Navarrete.
Su fallecimiento ha generado consternación entre familiares y amigos, quienes comenzaron a llegar a su residencia al conocerse la noticia.
“Era un muchacho bueno, trabajador, sin problemas con nadie”, comentó con tristeza un amigo de infancia.
Hasta el momento, el cuerpo permanece bajo custodia del Instituto Nacional de Ciencias Forenses (INACIF), donde se le realizarán los análisis correspondientes mientras continúan las investigaciones para determinar los detalles del trágico suceso.



