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Día Mundial contra la Hepatitis

28 de julio de 2026
Día Mundial contra la Hepatitis

Redacción.-ste 28 de julio, la Organización Mundial de la Salud (OMS) celebra el Día Mundial contra la Hepatitis, una inflamación grave del hígado que causa daño hepático y cáncer de hígado. Se trata de una efeméride que tiene lugar desde el año 2008.

La campaña 2026 pone el énfasis en el hecho de que, aunque existen herramientas probadas para eliminar la hepatitis viral (vacunas eficaces, pruebas diagnósticas precisas y tratamientos curativos), millones de personas permanecen sin diagnosticar, sin tratar o sin acceso a la atención debido al estigma, la falta de conciencia y las desigualdades persistentes.

Se busca un mayor compromiso político, inversión sostenida y esfuerzos para ampliar el acceso equitativo a la prevención, pruebas, tratamiento y atención para tratar esta enfermedad.

El Día Mundial contra la Hepatitis busca crear conciencia sobre la hepatitis vírica, una enfermedad que puede causar daños graves al hígado y cáncer. En 2025, el lema fue: «Hepatitis: conozcámosla para combatirla» y destaca la urgencia de eliminar barreras como el estigma y mejorar el acceso a diagnóstico y tratamiento. Aunque las hepatitis B y C son prevenibles, tratables y, en el caso de la C, curables, siguen causando daños sin ser detectadas.

La campaña llamaba a integrar los servicios de hepatitis en los sistemas de salud para eliminar esta amenaza antes de 2030.

El objetivo de esta fecha es impulsar a nivel mundial todas las iniciativas y estrategias que pueda realizar el sector salud en contra de las hepatitis víricas.

Se estima que en el año 2015 había aproximadamente 250 millones de casos de hepatitis B en el mundo, principalmente en países como África subsahariana, Asia y las islas del Pacífico. Aunque hoy en día también ha proliferado esta afección en regiones de América del Sur, las zonas sur de Europa central y oriental, Asia y el Medio Oriente.

Con la celebración de este día, la OMS se ha planteado alcanzar varios objetivos a nivel mundial, entre los que se encuentra el reducir en un 90% la probabilidad de nuevas infecciones de hepatitis en cualquiera de sus presentaciones A, B, C, D o E y evitar el 65% de las muertes que acarrea año tras año el contagio de hepatitis vírica.

La hepatitis vírica es una infección que produce una inflamación aguda en el hígado. Existen 5 virus diferentes de la hepatitis, cada uno catalogado con una letra del alfabeto diferente, y mientras más alejado de la A se encuentre, mayor es el riesgo que acarrea la infección.

En la mayoría de los casos, la inflamación del hígado comienza de forma súbita y solo dura unas pocas semanas.

La forma más común de contraer esta enfermedad es insertando en nuestro cuerpo algún objeto contaminado con sangre de alguien que ya posee el virus, cosa que ocurre mucho en personas que se tatúan, se hacen piercing en el cuerpo, tienen varias parejas sexuales o comparten agujas para inyectarse drogas o cualquier otra sustancia en el cuerpo.

La primera norma de prevención es no realizar ningún proceso invasivo del cuerpo, como, por ejemplo, tatuarse las cejas o inyectarse bótox en un lugar poco fiable que no cuente con las normas más elementales de higiene, ni tenga permisos.

Lo segundo es ponerse vacunas en contra de los tipos de virus más comunes, que suelen ser los de tipo A, B y C (las dos primeras se le aplican a los niños durante los primeros meses de vida).

Y lo tercero es utilizar continuamente protección al mantener relaciones sexuales.

Aunque, por lo general, las hepatitis víricas raras veces pueden conllevar la muerte o las hospitalizaciones de emergencia. Es importante mantenerse en control del estado de nuestro cuerpo, realizándonos un examen de sangre general cada 6 meses o al año.