
Redacción.- El gobierno de Nicaragua, cuyo poder ostenta Daniel Ortega como presidente y su esposa Rosario Murillo como copresidenta, mediante la Asamblea Nacional, prevé aprobar en septiembre en primera legislatura una reforma parcial a la Constitución para excluir de las elecciones a los opositores desnacionalizados y considerados “traidores a la patria”.
La iniciativa, impulsada por Rosario Murillo, ha generado rechazo internacional y ha reavivado la preocupación por la situación democrática del país. Murillo, esposa de Daniel Ortega, informó a medios oficiales que el proceso de reforma será consultado previamente con todos los sectores sociales antes de su votación en los primeros días de septiembre. El anuncio se produjo tras una reunión entre diputados y embajadores acreditados en Managua, a quienes se les expuso el objetivo de modificar la Carta Magna.
El Parlamento, de mayoría sandinista y presidido por Gustavo Porras, ya inició el proceso de consultas con distintos sectores e instituciones, entre ellas la Corte Suprema de Justicia, el Ejército de Nicaragua y la Policía Nacional; todas estas entidades operan bajo coordinación del régimen, ya que el oficialismo mantiene el control del aparato estatal desde hace más de una década.
Esta medida se produce tras la declaración pública de Ortega durante la conmemoración del cuadragésimo séptimo aniversario de la Revolución Sandinista, donde afirmó que en el país “no volverá a haber elecciones”. La declaración fue interpretada como una amenaza al esquema democrático.
En el mismo acto, Ortega, de 80 años, sostuvo que el objetivo es evitar que la oposición intente acceder al poder a través de comicios. “No volverán a haber elecciones para que por allí intenten ellos atrapar el Gobierno, atrapar el poder”, declaró el presidente.
