
SANTO DOMINGO, RD.- Este 4 de agosto de 2026 se cumplen 80 años del terremoto de 1946, uno de los eventos sísmicos más devastadores registrados en República Dominicana, que estuvo acompañado de un tsunami que golpeó la zona de Matancita, en la provincia María Trinidad Sánchez, causando destrucción y dejando una profunda huella en la memoria histórica del país.
El movimiento telúrico, ocurrido el 4 de agosto de 1946, fue inicialmente estimado con una magnitud de 8.1 grados Richter; sin embargo, estudios posteriores realizados mediante la comparación de registros históricos con otros terremotos han establecido una magnitud aproximada de 7.8 grados Richter.
El fenómeno tuvo como epicentro una zona cercana a la península de Samaná, donde las ondas sísmicas provocaron fuertes daños en distintas localidades del país. La población vivió durante más de dos años bajo constantes temores debido a la ocurrencia de numerosas réplicas, algunas superiores a los 5.0 grados.
Una de las réplicas más fuertes ocurrió el 8 de agosto de ese año, alcanzando una magnitud estimada de 7.0 grados, generando nuevos daños en estructuras vulnerables.
Los efectos del terremoto fueron registrados en diferentes provincias. Edificaciones construidas en concreto y piedra sufrieron graves daños, mientras muchas estructuras de madera quedaron deformadas por la intensidad del movimiento.
En Moca, colapsaron importantes edificaciones como el Palacio Municipal, el mercado público y otras estructuras emblemáticas. En Santo Domingo se reportaron grietas severas en viviendas y daños en el muelle, mientras que en Santiago, Puerto Plata, San Francisco de Macorís, El Seibo y otras localidades también fueron afectados templos, comercios y edificaciones públicas.
Uno de los efectos más llamativos ocurrió en la vía ferroviaria que conectaba La Vega con Sánchez, donde los rieles quedaron deformados con una apariencia ondulatoria debido al paso de las ondas sísmicas.
El tsunami generado por el terremoto impactó principalmente la costa noreste del país, incluyendo zonas cercanas a Matancita, donde el avance del mar provocó destrucción y pérdidas humanas.
Especialistas recuerdan que República Dominicana se encuentra ubicada en el borde de interacción entre las placas del Caribe y Norteamérica, además de contar con fallas geológicas activas capaces de generar terremotos de gran magnitud.
Los recientes movimientos sísmicos registrados en la región de Samaná mantienen bajo observación a los expertos, aunque hasta el momento son considerados parte de la actividad sísmica normal de la zona.
A ocho décadas de aquel desastre, las autoridades y especialistas reiteran la importancia de fortalecer la preparación ciudadana, mejorar las construcciones y aplicar medidas de prevención ante la posibilidad de futuros terremotos y tsunamis.
