
Un testimonio telefónico en el programa de la reconocida psicóloga y terapeuta familiar Ana Simó ha desatado una ola de reacciones en el país.
Una oyente contactó al espacio radial para compartir una dolorosa experiencia matrimonial que involucra a una integrante de su congregación religiosa.
La mujer relató con angustia cómo su matrimonio de diez años, que describió como “bellísimo” y cimentado en su devoción religiosa, se vio fracturado por la intervención de otra miembro de su iglesia. Con la voz entrecortada, la oyente expresó:
“Mi esposo y yo teníamos una relación bellísima, 10 años de casados, entregados a la iglesia… hasta que una hermana de la iglesia se metió con él.”
La crudeza del testimonio y la particular circunstancia de que la tercera persona en discordia perteneciera al mismo círculo religioso de la pareja generaron diversas opiniones entre la audiencia y en las redes sociales, donde el fragmento de la conversación se viralizaron.
En el video del programa que circula en plataformas digitales, se puede apreciar la respuesta de la doctora Ana Simó, cuyas palabras han sorprendido a muchos.
La terapeuta abordó la situación con su característico estilo directo y analítico, ofreciendo una perspectiva que no todos esperaban.

Según se desprende del material audiovisual, Ana Simó intentó llevar a la reflexión a la oyente, sugiriendo que el principal foco de su dolor radica en la dificultad para aceptar la decisión de su esposo.
La doctora planteó que, en última instancia, fue él quien tomó la decisión de involucrarse con la otra mujer y de poner fin a su matrimonio.
Las palabras exactas de Ana Simó en el video han sido interpretadas por muchos como una invitación a la oyente a confrontar la realidad de la elección de su esposo, más allá de la figura de la “hermana de la iglesia”.
Los comentarios en redes sociales reflejan esta diversidad de opiniones. Algunos usuarios sugieren a la oyente buscar consuelo y apoyo en su fe, mientras que otros proponen medidas más confrontativas, como exponer la situación dentro de la propia iglesia.
No faltaron las reflexiones sobre la fragilidad de las relaciones humanas, incluso dentro de contextos religiosos.
