
El terremoto de magnitud 7,4 que sacudió este lunes a Colombia vuelve a traer a la memoria una de las tragedias sísmicas más devastadoras de la historia reciente del país: el terremoto de Armenia de 1999, que dejó 1.185 personas fallecidas.
El nuevo movimiento telúrico ha dejado, de manera preliminar, 111 muertos y 87 heridos, además de una extensa destrucción en los departamentos de Valle del Cauca, Chocó, Quindío, Risaralda y Caldas.
Ante la magnitud de la emergencia, el presidente colombiano, Abelardo de la Espriella, declaró el país en situación de “desastre nacional” para facilitar la respuesta de las autoridades.
Armenia, una herida que aún permanece
El 25 de enero de 1999, un terremoto de magnitud 6,1 sacudió la zona cafetera colombiana. Solo en Armenia murieron 971 personas, mientras más de 5.000 resultaron heridas.
El desastre dejó además más de 21.000 viviendas dañadas o destruidas en esa ciudad. Al sumar los municipios afectados, la cifra ascendió a 1.185 fallecidos, 8.536 heridos y cerca de 36.000 viviendas destruidas o inhabitables.
Una de las principales causas de la devastación fue la vulnerabilidad de numerosas construcciones, que no estaban preparadas para resistir un movimiento de esa intensidad.
El nuevo terremoto ya registra réplicas
El Servicio Geológico Colombiano informó que el terremoto de este lunes ocurrió a unos 103 kilómetros de profundidad, con epicentro en San José del Palmar, departamento del Chocó.
Hasta el momento se han registrado 21 réplicas, aunque los expertos advierten que podrían continuar produciéndose nuevos movimientos.
La comparación con el terremoto de Armenia vuelve a encender las alarmas en Colombia, un país marcado por su actividad sísmica y que ahora enfrenta una nueva emergencia de gran magnitud.
