
Santo Domingo.- Las autoridades de Filipinas confirmaron este martes la muerte de 38 personas tras el potente terremoto de magnitud 7.8 que sacudió el lunes la isla de Mindanao, mientras continúan las labores de búsqueda de desaparecidos, evaluación de daños y asistencia a miles de afectados.
De acuerdo con el Consejo Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres (NDRRMC), al menos cuatro personas permanecen desaparecidas y más de 470 resultaron heridas. El fenómeno impactó de forma directa a unas 145,000 personas, equivalentes a cerca de 33,000 familias.
Las autoridades también reportaron 40,674 desplazados y 2,505 viviendas afectadas, de las cuales 460 quedaron completamente destruidas. Numerosas comunidades de Mindanao, la segunda isla más grande del archipiélago filipino, permanecen sin servicio eléctrico y sin acceso a agua potable.
El sismo provocó daños en edificios gubernamentales, viviendas, carreteras y puentes, mientras que en las primeras 24 horas posteriores al evento se registraron 1,055 réplicas, algunas con magnitudes de hasta 6.7.
El terremoto se produjo a las 7:37 de la mañana del lunes, con epicentro ubicado a unos 24 kilómetros al suroeste de la isla de Burias, en el sur de Mindanao, y a una profundidad aproximada de 55 kilómetros, según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS).
Cuatro millones de niños sin acceso a la educación
La tragedia ocurrió justamente el día en que millones de estudiantes regresaban a las aulas para iniciar el nuevo año escolar. Como consecuencia, cerca de cuatro millones de niños han quedado temporalmente sin acceso a la educación.
Los informes oficiales indican que alrededor de 1,000 centros educativos sufrieron daños parciales o totales, muchos de ellos mientras estaban en funcionamiento.
Entre las víctimas mortales figura al menos un menor de edad, mientras que decenas de niños han requerido atención médica. Además, miles de familias permanecen alojadas en refugios temporales habilitados por las autoridades.
Organismos humanitarios y agencias internacionales han advertido sobre el fuerte impacto psicológico y social que la emergencia tendrá sobre la niñez.
«Los niños y sus familias necesitan urgentemente agua potable, refugio seguro y apoyo psicosocial, ya que muchos permanecerán traumatizados por esta experiencia», señaló Faisah Ali, gerente de Asuntos Humanitarios de Save The Children Filipinas.
La organización también alertó que la interrupción de la educación y el desplazamiento aumentan el riesgo de violencia, explotación y otros problemas a largo plazo para los menores afectados.
General Santos, la ciudad más golpeada
La ciudad de General Santos, donde residen más de 530,000 habitantes, fue declarada en estado de calamidad tras ser una de las zonas más afectadas por el terremoto.
Según organizaciones locales, al menos 12 personas murieron en esa localidad debido al colapso de edificios y la caída de escombros. Sin embargo, las autoridades advierten que el número de víctimas podría aumentar debido a que varias comunidades continúan aisladas por daños en carreteras y puentes.
Además de General Santos, los municipios de Maasim, Malapatan y Glan registraron severos daños. En algunas de estas localidades se produjeron deslizamientos de tierra que sepultaron viviendas y causaron varias de las muertes reportadas.
Filipinas se encuentra dentro del denominado Anillo de Fuego del Pacífico, una de las zonas con mayor actividad sísmica y volcánica del planeta, donde cada año se registran miles de terremotos de diversa intensidad.
