
Redacción.- Winder y Deivi Delfín, de 15 y 17 años, han vivido dos terremotos en menos de dos meses, luego de sobrevivir a los fuertes sismos ocurridos en Venezuela en junio, donde perdieron a su madre, su hermano menor y su abuela.
Los adolescentes pasaron 26 días buscando los cuerpos de sus familiares entre los escombros. Su historia fue recogida el mes pasado por The New York Times.
Después de esa tragedia, los hermanos se trasladaron a Cali, Colombia, donde vive y trabaja su padre, Deivid Delfín, de 44 años, con la esperanza de comenzar una nueva vida lejos de la zona afectada.
Sin embargo, el pasado lunes, un sismo de magnitud 7,4 volvió a ponerlos en medio de una situación de emergencia.
El movimiento telúrico ocurrió alrededor de las 7:34 de la mañana y provocó que la vivienda comenzara a temblar. Los jóvenes salieron corriendo, mientras su padre, que se encontraba fuera de la casa, regresó rápidamente para buscarlos.
Durante varios minutos, Delfín no pudo encontrar a sus hijos, lo que aumentó su angustia al recordar la tragedia que habían vivido semanas antes.
Cuando finalmente logró encontrarlos, no pudo contener las lágrimas.
“Me daba miedo lo que viví ya, lo que vivieron mis hijos. No quiero que les pase nada a mis hijos”, relató.
Tras el sismo, la familia decidió permanecer fuera de la vivienda por temor a nuevas réplicas. Aunque nuevamente tuvieron que enfrentar el miedo y la incertidumbre, esta vez lograron salir con vida.
“Aquí estamos bien. Nosotros estamos aquí, con vida”, expresó el padre.
La historia de los hermanos Delfín vuelve a reflejar cómo una familia que intentaba reconstruir su vida después de una tragedia terminó enfrentando un segundo terremoto en un nuevo país, apenas un mes después.
