Pereira, Risaralda, Colombia.— Entre las numerosas historias de dolor dejadas por el terremoto de magnitud 7,4 del 10 de agosto de 2026, el caso de Samuel Arboleda, un joven pereirano de apenas 21 años, se ha convertido en uno de los testimonios de supervivencia más impactantes. Samuel dormía cuando comenzó el movimiento y, en cuestión de segundos, el edificio de cuatro pisos donde vivía terminó c0l4ps4nd0 sobre él.
Una de las primeras precisiones que permiten hacer las fuentes verificadas es su nombre. El joven que inicialmente apareció identificado solamente como “Samuel” en numerosas publicaciones de redes sociales es Samuel Arboleda, de 21 años. Su padre, quien relató posteriormente los momentos de angustia vividos durante la emergencia, se llama René.
Samuel llevaba alrededor de dos años viviendo de manera independiente. Desde los 19 había decidido sostenerse económicamente por sus propios medios y estaba construyendo poco a poco una nueva etapa de su vida.
Trabajaba como conductor de Uber y tenía un objetivo específico: ahorrar suficiente dinero para poder pagar la carrera que quería estudiar. Lo que ganaba trabajando lo utilizaba para mantenerse y reunir los recursos necesarios para continuar su formación.
Aquella mañana estaba dormido en su vivienda en Pereira.
Cuando el terremoto comenzó, prácticamente no tuvo tiempo de entender qué estaba sucediendo. Samuel explicó posteriormente desde el hospital que todo ocurrió en cuestión de segundos y que su única reacción fue intentar salir.
Se levantó y avanzó hacia las escaleras buscando abandonar la edificación. Pero no consiguió llegar mucho más lejos.
La estructura comenzó a c0l4ps4r mientras Samuel todavía intentaba escapar. Una columna terminó presionándolo fuertemente en la zona baja de la espalda y lo dejó prácticamente inmovilizado entre los restos del inmueble.
Paradójicamente, el hecho de haber alcanzado las escaleras antes del derrumbe pudo marcar la diferencia.
Samuel explicó que el edificio cayó principalmente hacia uno de sus lados y él terminó relativamente cerca de la parte superior de los escombros, en lugar de quedar enterrado en una zona todavía más profunda.
Sobre él habían caído los restos de una estructura de aproximadamente cuatro pisos.
Durante aquellos momentos, Samuel llegó a pensar que no conseguiría salir.
Pero dos vecinos escucharon sus gritos.
Los hombres comenzaron a retirar parte de los materiales que lo rodeaban y consiguieron ayudar al joven mientras avanzaban las labores posteriores a la emergencia. Samuel finalmente salió con v1d4 de una situación que incluso su propio padre ha descrito como un “milagro”.
Mientras todo esto ocurría, René, su padre, vivía una historia completamente diferente.
Al enterarse del terremoto, se dirigió hacia el lugar donde residía su hijo. Cuando llegó encontró prácticamente destruida la estructura donde Samuel había estado durmiendo.
No sabía dónde estaba.
Intentó comunicarse con él por teléfono, pero no consiguió respuesta. Durante aquellos minutos, al observar el nivel de destrucción del edificio, comenzó a temer lo p30r.
La situación cambió cuando Samuel ya se encontraba recibiendo atención médica.
Una doctora que estaba junto al joven lo ayudó a establecer comunicación con su padre. Finalmente René pudo escuchar la noticia que llevaba esperando desde que llegó frente a los escombros: su hijo estaba con v1d4.
Después de confirmar que Samuel estaba a salvo, René regresó a las ruinas.
Allí comenzó otra búsqueda, esta vez completamente distinta. Intentó recuperar entre los restos cualquier objeto que todavía pudiera salvarse de los dos años de vida independiente que su hijo había construido.
Encontró algunas prendas, una fotografía y una camisa de cuadros que él mismo le había regalado. También consiguió recuperar varios cascos que Samuel tenía destinados para la venta.
Pero prácticamente todo lo demás se había p3rd1d0.
Samuel perdió sus documentos, ropa, pertenencias personales y buena parte de aquello que había conseguido mediante su trabajo. También perdió la motocicleta que utilizaba y los bienes que había comprado desde que decidió vivir solo, según los relatos difundidos sobre su historia.
El golpe económico resulta particularmente duro porque Samuel estaba trabajando precisamente para construir su futuro.
Su padre explicó que el joven tenía grandes expectativas y que utilizaba su trabajo como conductor para reunir dinero con el que esperaba costear sus estudios.
René recordó además que la independencia era una decisión personal de Samuel. Desde aproximadamente los 19 años insistía en que quería vivir solo y responsabilizarse de sus propios gastos.
El terremoto destruyó en segundos gran parte de lo conseguido durante esos dos años.
Sin embargo, cuando padre e hijo comenzaron a dimensionar lo sucedido, las pérdidas materiales quedaron en segundo plano.
René resumió la magnitud de lo ocurrido señalando que sobre Samuel habían caído cuatro pisos y, pese a ello, estaba con v1d4. Para la familia, ese hecho terminó siendo mucho más importante que cualquier motocicleta, documento, ropa o ahorro que pudiera haberse quedado entre los escombros.
Samuel también ha mostrado esa mezcla de incredulidad y agradecimiento.
Su testimonio, difundido después del rescate, refleja que todavía intenta comprender cómo consiguió sobrevivir a un c0l4ps0 de semejante magnitud.
El caso se volvió conocido en Colombia después de ser presentado por Noticias Caracol y posteriormente reproducido por otros medios nacionales.
Una precisión también resulta necesaria: algunas publicaciones virales afirman que transcurrieron exactamente 40 minutos antes de que Samuel pudiera comunicarse con su padre. Las fuentes periodísticas verificadas consultadas confirman que una médica facilitó la llamada desde el hospital, pero no todas establecen de manera independiente ese intervalo exacto. Por ello, los 40 minutos deben entenderse como parte del relato difundido sobre el caso y no como un tiempo oficialmente documentado.
Lo que sí está confirmado es la secuencia esencial: Samuel Arboleda estaba dormido, intentó salir cuando comenzó el terremoto, quedó atrapado bajo los restos del edificio, una columna ejercía presión sobre su espalda baja, dos vecinos escucharon sus llamados, consiguió sobrevivir y posteriormente pudo comunicarse con su padre René desde el hospital.
También está confirmado que Samuel se recuperaba en un centro hospitalario cuando ofreció su testimonio y que su padre continuaba buscando entre las ruinas algunos documentos y pertenencias que pudieran recuperarse.
El terremoto le quitó en segundos prácticamente todo lo material que había conseguido desde que comenzó su vida independiente.
Pero Samuel conserva aquello que su padre considera imposible de reemplazar.
Tiene 21 años.
Tiene nuevamente la oportunidad de estudiar la carrera que había comenzado a planificar.
Puede volver a trabajar, reconstruir sus ahorros y comenzar desde cero.
Y, sobre todo, tiene v1d4.
Por eso, mientras Pereira continúa enfrentando las consecuencias del terremoto, la historia de Samuel Arboleda y su padre René permanece entre los relatos que han conseguido llevar esperanza en medio de la tr4g3d14: cuatro pisos se vinieron abajo, sus pertenencias quedaron entre los escombros y sus planes cambiaron en cuestión de segundos, pero Samuel consiguió salir para contarlo.
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