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República Dominicana vigila sus reservas de agua

19 de agosto de 2026

Santo Domingo, República Dominicana.— La disponibilidad de agua comienza a generar atención en República Dominicana durante el verano de 2026. Aunque el país no atraviesa actualmente una s3qu14 generalizada comparable con la registrada en otras regiones, los datos meteorológicos muestran déficits importantes de precipitación en varias localidades y las autoridades mantienen vigilancia sobre ríos, presas y sistemas de abastecimiento.

La preocupación no surgió de manera repentina. El Instituto Dominicano de Meteorología (Indomet) advirtió desde el 25 de mayo que las proyecciones climáticas apuntaban al posible desarrollo del fenómeno El Niño, situación que podría reducir gradualmente las lluvias y elevar el riesgo de s3qu14 meteorológica durante el segundo semestre de 2026.

Según aquella evaluación, los modelos internacionales calculaban entonces una probabilidad de 82 % de desarrollo de El Niño entre mayo y julio y de 96 % de que esas condiciones continuaran durante el invierno 2026-2027 del hemisferio norte. Indomet recomendó fortalecer preventivamente la administración de los recursos hídricos.

Los registros posteriores demostraron que la distribución de las lluvias ha sido muy desigual. Durante mayo, por ejemplo, Santo Domingo Este recibió 60.8 % menos precipitación de lo normal, mientras San Cristóbal presentó un déficit de 56.3 % y San José de Ocoa llegó a 81.9 % por debajo de su promedio histórico.

La situación fue todavía más pronunciada en determinados puntos del suroeste. Pedernales registró un déficit de 99.8 %, El Cercado de 95.4 %, Hondo Valle y Jimaní de 93.3 %, Arroyo Loro de 92.9 % y Las Matas de Farfán de 90 %. Esos porcentajes evidencian que algunas localidades atravesaron períodos extremadamente secos.

Sin embargo, hablar de una s3qu14 uniforme en todo el territorio sería incorrecto. En ese mismo período hubo estaciones que registraron lluvias superiores a sus promedios, como Polo, en Barahona, con un excedente de 88.2 %, y Punta Cana, que estuvo 52.7 % por encima de su referencia histórica.

Esta diferencia territorial explica por qué una familia puede experimentar problemas de abastecimiento mientras las reservas nacionales todavía mantienen cantidades importantes de agua. Muchos acueductos dominicanos no dependen exclusivamente de grandes presas, sino directamente de ríos cuyos caudales pueden disminuir rápidamente cuando las precipitaciones se ausentan.

Ese es el caso del Sistema Duey, que obtiene agua directamente de los ríos Duey y Haina y abastece sectores como Los Alcarrizos, Los Girasoles y zonas próximas a la avenida República de Colombia. Por ello, una reducción del caudal puede reflejarse directamente en el servicio recibido por esas comunidades.

La Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santo Domingo (CAASD) ha utilizado históricamente camiones cisterna y otras medidas de contingencia cuando disminuye la producción de sistemas dependientes de los ríos Duey, Isa-Mana, Isabela, Haina y otras fuentes superficiales.

La situación de las presas, entretanto, comenzó el período crítico desde una posición favorable. El director ejecutivo del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INDRHI), Olmedo Caba Romano, informó que las vaguadas de abril aportaron 360.47 millones de metros cúbicos al sistema nacional de embalses.

Al 1 de mayo de 2026, las presas almacenaban 1,779.41 millones de metros cúbicos, equivalentes al 88.15 % del volumen máximo nacional de 2,018.63 millones. Algunas, como Hatillo, Monción y Rincón, estaban incluso en sus niveles máximos o próximos a ellos.

Olmedo Caba Romano explicó entonces que esas reservas proporcionaban garantías para los acueductos abastecidos desde las presas, el riego agrícola y la generación hidroeléctrica. Pero aquella fotografía favorable de mayo no significa que todos los sistemas de agua del país estén protegidos frente a varios meses de lluvias insuficientes.

La clave estará precisamente en cuánto llueva durante los próximos meses. Si las precipitaciones permanecen por debajo de sus valores habituales durante un período prolongado, los ríos pequeños pueden mostrar los primeros efectos y posteriormente aumentar la presión sobre embalses, agricultura y sistemas urbanos de distribución.

El escenario también preocupa al sector agropecuario. Menos disponibilidad de agua puede afectar el riego, reducir rendimientos de determinados cultivos y aumentar los costos de producción, efectos que eventualmente pueden trasladarse hasta los consumidores mediante variaciones en los precios de los alimentos.

La situación internacional demuestra por qué las autoridades dominicanas mantienen vigilancia preventiva. Europa atraviesa este verano condiciones particularmente difíciles. En Francia, la combinación de s3qu14 y calor extremo amenaza con reducir considerablemente la producción de maíz de 2026.

Alemania también está sintiendo los efectos. La Federación Alemana de Agricultores (Deutscher Bauernverband) proyecta una cosecha de cereales de aproximadamente 41.9 millones de toneladas, un 7 % inferior a la de 2025, mientras el rendimiento promedio por hectárea disminuye alrededor de 9 %.

Los agricultores alemanes atribuyen buena parte del resultado a una primavera demasiado seca y a una intensa ola de calor registrada durante la segunda mitad de junio. Las condiciones aceleraron la maduración de algunos cultivos y redujeron su productividad.

Para República Dominicana, estos escenarios internacionales no significan que necesariamente ocurrirá lo mismo. El comportamiento de las lluvias en el Caribe depende de numerosos factores atmosféricos y oceánicos, y un episodio lluvioso significativo puede modificar rápidamente las condiciones de determinadas cuencas.

También debe distinguirse entre s3qu14 meteorológica y escasez de agua potable. Puede existir déficit prolongado de precipitaciones sin que inmediatamente falte agua en todos los hogares, especialmente cuando los embalses mantienen buenas reservas; de igual forma, un sistema local puede presentar dificultades aunque las presas nacionales estén relativamente llenas.

Por esa razón, el seguimiento de Indomet resulta fundamental. La institución mantiene boletines específicos de vigilancia y alerta temprana de s3qu14 meteorológica, además de evaluaciones periódicas sobre humedad, precipitaciones y evolución del fenómeno El Niño-Oscilación del Sur.

Para las familias dominicanas, la recomendación práctica sigue siendo evitar desperdicios y prestar atención a las informaciones oficiales de la CAASD, INDRHI e Indomet. Todavía no existe fundamento para describir la situación nacional como una crisis generalizada de agua, pero sí existen señales que justifican mantener una vigilancia estrecha.

República Dominicana llegó al comienzo de esta etapa con una ventaja importante: presas que estaban al 88.15 % de su capacidad nacional al iniciar mayo. Al mismo tiempo, algunas regiones ya han registrado déficits considerables de lluvias, dejando claro que las condiciones pueden variar profundamente de una provincia a otra.

El verdadero desafío durante el resto de 2026 será determinar si las lluvias recuperan su comportamiento habitual o si el déficit continúa acumulándose. Si este último escenario ocurre, la reducción de los ríos podría dejar de ser una señal localizada para convertirse en un problema mayor para acueductos, agricultura y reservas nacionales.

Por ahora, el país se encuentra principalmente en una etapa de prevención y vigilancia. Las reservas acumuladas durante las lluvias de abril ofrecen margen de seguridad, pero los datos meteorológicos recuerdan que el agua almacenada no es ilimitada y que su manejo será determinante si los próximos meses resultan más secos de lo normal.

El Lago Enriquillo, ubicado en el sur de la República Dominicana, muestra la sequía que sufre parte del país. La imagen fue tomada hace varias semanas. (LUDUIS TAPIA / DIARIO LIBRE)
Indomet
Mapa de niveles de sequía en Europa

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