
El dolor fue evidente durante el sepelio, donde decenas de personas acompañaron a sus familiares hasta su última morada. Abrazos, llantos, oraciones y recuerdos marcaron la despedida de Carlos, cuya muerte ha causado una profunda consternación tanto en su pueblo natal como entre la comunidad dominicana residente en Estados Unidos.
Carlos deja en la orfandad a sus hijas, una de las circunstancias más desgarradoras de esta tragedia y que ha incrementado el pesar entre sus familiares y allegados. Quienes lo conocieron lo recuerdan como un padre dedicado, para quien sus hijas eran el centro de su vida.
Según informó nuestro corresponsal en la zona, Raúl Moreno Cárdenas, horas antes sus restos fueron recibidos por familiares en el Aeropuerto Internacional del Cibao, en Santiago, luego de ser trasladados desde Estados Unidos. Posteriormente, el féretro fue llevado a la Funeraria Municipal de Villa La Mata, donde familiares, vecinos, amigos y conocidos acudieron a darle el último adiós.
Carlos Manuel Gil Reyes desapareció la madrugada del 5 de junio de 2026 mientras compartía con un grupo de amigos durante un paseo en embarcaciones por el río Delaware, en las cercanías de Filadelfia.
De acuerdo con las informaciones sobre el caso, Carlos ingresó al agua para nadar junto a otra persona y, en medio del recorrido, habría presentado dificultades para mantenerse a flote. Minutos después desapareció en las aguas del río, lo que dio inicio a un amplio operativo de búsqueda por parte de las autoridades estadounidenses.
Días más tarde, su cuerpo fue localizado en una zona del río, en Nueva Jersey, y posteriormente identificado, confirmándose el trágico desenlace de una desaparición que mantuvo en angustia a sus familiares durante varios días.
Su fallecimiento causó gran pesar en Villa La Mata y Cotuí, donde era ampliamente conocido y donde permanecen parte de sus familiares. También provocó consternación entre la comunidad dominicana de Filadelfia, ciudad en la que trabajaba como barbero y había logrado ganarse el cariño de clientes, amigos y compañeros.
El recorrido hacia el cementerio estuvo marcado por el dolor de una familia que finalmente tuvo que enfrentar la despedida definitiva. Decenas de personas acompañaron el cortejo fúnebre para expresar su solidaridad y brindar apoyo a sus seres queridos.
