
San Pedro de Macorís, República Dominicana. – Se confirmó la partida del pastor Pedro Julio Anglón, conocido afectuosamente como “Pepe”, quien dedicó gran parte de su existencia al servicio ministerial y a las labores sociales en el municipio de Quisqueya. Tristemente, su deceso de debió a complicaciones de salud. Su trayectoria estuvo marcada por la entrega constante al acompañamiento espiritual y al desarrollo de iniciativas comunitarias.
Anglón fue ampliamente valorado entre los feligreses y habitantes de la zona. Durante años se distinguió por su firme compromiso con la obra cristiana, siendo un referente pastoral que se caracterizó por guiar con responsabilidad a la congregación y por atender de manera cercana las necesidades espirituales de quienes lo rodeaban. Su liderazgo se manifestó en cada proyecto y actividad que impulsó en beneficio de la comunidad.

Además de su labor religiosa, se destacó por mostrar una preocupación permanente por el bienestar integral de las personas de su entorno. En Quisqueya era reconocido como un hombre dedicado a la solidaridad, que brindaba orientación y apoyo en momentos de dificultad. La combinación de fe y vocación de servicio marcó profundamente su vida, dejando un ejemplo que muchos consideran digno de imitar.
Su partida ha generado una honda sensación de tristeza entre familiares, allegados, miembros de la iglesia y residentes del municipio, quienes recuerdan su legado de fe y de compromiso social. Todos coinciden en que su memoria permanecerá ligada al esfuerzo constante que realizó por fortalecer los valores de la comunidad y por fomentar la unidad entre sus integrantes.
Se informó que en las próximas horas se darán a conocer los detalles relacionados con los actos de despedida, así como el lugar donde se ofrecerá un homenaje a su recuerdo. Dichos actos serán la oportunidad para que feligreses, amigos y comunitarios puedan expresar su gratitud y rendir tributo a la vida de quien entregó su tiempo y energía a servir a los demás.
El pastor Pedro Julio Anglón, con su ejemplo de servicio, deja en San Pedro de Macorís y en Quisqueya una huella que permanecerá en la memoria colectiva. Su dedicación ministerial y social constituye un testimonio de compromiso que continuará inspirando a las generaciones futuras.
