
El papa León XIV compartió este sábado un almuerzo con un centenar de personas en situación de vulnerabilidad, migrantes y refugiados en el Borgo Laudato Si’, un proyecto impulsado por el Vaticano para la protección de la biodiversidad, ubicado en los Jardines Pontificios de Castel Gandolfo, donde el pontífice permanece de vacaciones.
Tras celebrar la misa, el Santo Padre ocupó uno de los asientos dispuestos en las mesas instaladas bajo los árboles del recinto, acompañado por personas vulnerables, migrantes y unos 35 niños.
En su mesa compartieron el almuerzo Irene, una refugiada de Tanzania junto a sus dos hijos; un ciudadano de Ucrania acogido por una parroquia de Roma; Isabel, refugiada de Perú que estudia con el apoyo del Centro Astalli; y Condé, procedente de Sudán, quien participó en un curso de formación en pastelería impartido en el Borgo Laudato Si’.
El pontífice afirmó: “Vengo sin discurso preparado, pero con hambre; con hambre de justicia, de auténtica caridad; con hambre de una Iglesia que sepa de verdad abrir las puertas, acoger y recibir a todos, donde haya amor para todos y donde nadie sea enemigo, donde nos conozcamos, vivamos la reconciliación, el perdón y la paz”.
