
REDACCIÓN.- Moscú amaneció este jueves bajo una densa nube de humo tras lo que las autoridades rusas describen como uno de los mayores ataques con drones ucranianos desde el inicio de la guerra en 2022.
Según el alcalde de la capital, Serguéi Sobianin, de los 555 drones derribados en todo el territorio ruso, casi 200 se dirigían a la urbe, una metrópolis de más de 13 millones de habitantes, donde se registraron impactos en distintos puntos, especialmente en el sureste de la ciudad.
Uno de los principales objetivos fue el polígono industrial de Kapotnia, donde se ubica un complejo de refinerías y depósitos de petróleo, que ya había sido alcanzado días antes. En esta zona se reportaron explosiones, incendios y columnas de humo negro visibles desde varios puntos de la capital, además de “lluvias de fuel” provocadas por los incendios, según relataron residentes que grabaron la escena mientras las defensas antiaéreas operaban durante la noche.
El ataque también provocó daños en infraestructuras cercanas, incluyendo la caída de un dron abatido sobre el techo de un centro comercial próximo al área industrial. Las autoridades regionales informaron que al menos 17 personas resultaron heridas en la región que rodea Moscú, entre ellas dos menores de tres y 10 años, en medio de una noche marcada por múltiples alertas de emergencia.
En paralelo, otras regiones rusas también reportaron víctimas: una persona murió en la sureña Rostov y otra en la fronteriza Bélgorod, mientras se activaban alertas por amenaza de misiles incluso en Nóvgorod, situada entre Moscú y San Petersburgo. La ofensiva obligó además al cierre del espacio aéreo en gran parte del oeste del país, incluyendo todos los aeropuertos de Moscú, con la cancelación de alrededor de 500 vuelos, según reportes del canal Shot.
De acuerdo con el Ministerio de Defensa ruso, en las últimas 24 horas las baterías antiaéreas interceptaron 992 drones sobre territorio controlado por Rusia, elevando a más de 164.000 los aparatos derribados desde el inicio del conflicto. Sin embargo, la reiteración de ataques sobre instalaciones energéticas y logísticas ha generado preocupación por el impacto en el suministro de combustible, en un contexto donde varias regiones ya enfrentan restricciones de gasolina y diésel.
Desde el plano político, el presidente ruso, Vladímir Putin, ha sostenido que solo una pequeña parte de los drones logra superar las defensas aéreas, aunque los hechos en el terreno muestran impactos recurrentes en infraestructura crítica. Por su parte, desde Ucrania se han reivindicado estos ataques como respuesta a la ofensiva rusa, con mensajes que elevan aún más la tensión del conflicto y plantean la posibilidad de una nueva escalada en los próximos meses.
