
Santo Domingo.- A casi un mes del colapso del techo en la discoteca Jet Set, el Ministerio Público realizó este miércoles la incautación formal del local. Esta acción forma parte de la investigación que busca identificar responsabilidades penales y administrativas.
La tragedia dejó un saldo de 233 personas fallecidas y más de 180 heridas, lo que la convierte en uno de los sucesos más lamentables en el país en los últimos años.
La medida fue ejecutada por fiscales de la Procuraduría Especializada en Crímenes y Delitos contra la Persona. Estuvieron acompañados por miembros del DICRIM y técnicos del Cuerpo de Bomberos.
Durante el procedimiento, se colocaron cintas de seguridad, sellos oficiales y notificaciones judiciales en la fachada principal del establecimiento.
Esta acción representa un cambio importante en la investigación, tras semanas de reclamos públicos por parte de familiares de las víctimas del derrumbe.
Los familiares han insistido en obtener respuestas institucionales y han denunciado lo que consideran un caso grave de abandono estructural.
Desde hoy, las instalaciones del Jet Set quedan bajo custodia del Estado dominicano. El lugar permanecerá cerrado a toda actividad mientras se completan los peritajes técnicos.
Los investigadores analizan si hubo fallas en los permisos de operación, falta de mantenimiento o violaciones a las normas de seguridad estructural vigentes.
Fuentes del Ministerio Público informaron que se están reuniendo documentos clave. Entre ellos figuran registros administrativos, licencias y comunicaciones internas.
El objetivo es trazar una línea clara de responsabilidades entre propietarios, encargados del local y funcionarios que pudieron haber fallado en su deber de supervisión.
La incautación también abre el camino para imputaciones legales contra personas físicas y jurídicas que hayan tenido participación en la gestión del establecimiento.
Las autoridades han asegurado que la ley se aplicará con todo su rigor, dada la magnitud del caso y la pérdida de vidas humanas.
El Jet Set, reconocido por décadas como un símbolo de la vida nocturna en Santo Domingo, ahora permanece en silencio.
Frente al local, se pueden ver flores, cruces y fotografías dejadas por los familiares que continúan esperando justicia.

