
En el municipio de Jamao al Norte dejó de vivir el adolescente de 16 años de edad, Luis Alfredo Bido Peralta.
El joven llegó al Hospital Municipal Jamao al Norte con un fuerte dolor de estómago y vomitando, el cual fue atendido por el médico de servicio quien le suministró un medicamento y se le dio de alta hospitalaria.
Luego de 6 horas después de recibir el alta médica, el joven dejó de vivir en su residencia. La causa de la pérdida según el médico legista fue determinada como natural desconocida para fines de autopsias.
El cuerpo será enviado al Instituto de Patología Forense Doctor Santo Jiménez Páez por instrucciones del magistrado correspondiente.
Sin embargo, se presume que hay algo extraño en el caso, ya que el abuelo y tutor de ese muchacho ofreció unas declaraciones que generan interrogantes sobre la atención médica recibida.
Los familiares han expresado preocupaciones sobre el manejo del caso y la atención brindada en el centro hospitalario de Jamao al Norte.

El abuelo del menor, quien funge como su tutor legal, explicó los acontecimientos previos a la pérdida del adolescente.
Según sus declaraciones, el joven tenía dificultades para realizar sus necesidades fisiológicas básicas, específicamente para orinar y defecar, lo que podría haber sido indicativo de una condición médica más compleja que requería mayor atención.
“Bueno, yo soy el abuelo de ese muchacho y el papá y todo, porque le quitaron la vida a sus padres que él tenía. Y luego… lo teníamos aquí en el hospital que la mujer mía lo bajó y luego le pusieron dos sueritos de los pequeños y uno de los grandes”, explicó el abuelo durante una entrevista, describiendo el tratamiento inicial recibido en el hospital.
El familiar continuó relatando los eventos: “Y luego el doctor que estaba ahí, que nos lo atendió, y una doctora, que yo no lo reconozco bien esa doctora, las enfermeras, ellas hicieron el trabajo y luego nos entregaron el muchacho a llevarlo a la casa. Porque él no podía defecar, tenía que hacer las dos cosas, orinar y defecar”.

Cuando se le preguntó sobre el tiempo transcurrido entre el alta hospitalaria y la pérdida del menor, el abuelo confirmó que fueron aproximadamente cinco horas.
Los familiares cuestionan por qué no se emitió una carta de transferencia a un centro médico de mayor complejidad en Moca, considerando la gravedad de los síntomas que presentaba el adolescente.
