
Boston, Estados Unidos.– El exjugador Manny Ramírez expresó su inconformidad con la forma en que los Boston Red Sox manejaron la situación contractual y comunicacional con el pelotero dominicano Rafael Devers.
Durante una conversación exclusiva con el periodista deportivo Héctor Gómez, Ramírez expuso su punto de vista con claridad, dejando en evidencia una situación interna que, según él, refleja una carencia de liderazgo dentro del equipo.
“Boston no tuvo esa amabilidad con Devers”, afirmó Manny Ramírez de forma contundente. Con estas palabras, hizo referencia a la falta de comunicación por parte de la organización hacia el jugador Rafael Devers en relación con los movimientos estratégicos que se planificaban para la temporada.
El extoletero, figura destacada en la historia de los Red Sox, señaló que durante todo el invierno no hubo acercamiento alguno entre la gerencia del equipo y el jugador dominicano.
De acuerdo con su testimonio, Devers no fue informado ni consultado respecto a las decisiones que afectarían su rol en el equipo, lo cual, a su juicio, demuestra una falta de consideración.
“Y saltarle con eso a Devers en el spring training, eso estuvo muy mal por parte de la organización”, indicó Ramírez, visiblemente molesto por la manera en que se dio la noticia al jugador.
El exjugador se refirió al momento en que la gerencia decidió comunicarle a Devers sobre la llegada de Alex Bregman, tras haber permanecido en silencio durante los meses previos.
Más allá de la estrategia deportiva, Manny Ramírez hizo énfasis en la importancia del trato humano hacia los jugadores.
Expresó que un atleta con la trayectoria y el valor profesional de Devers merecía al menos una conversación directa antes de que se oficializara cualquier decisión que pudiera afectar su posición en el equipo.
“Eso demuestra la falta de guía en ese equipo”, agregó Ramírez, al cuestionar también la experiencia y manejo del actual gerente general de los Red Sox.
Según él, la estructura interna de la organización requiere ajustes significativos para poder mantener relaciones de respeto y confianza entre la directiva y los jugadores.
Este pronunciamiento pone sobre la mesa un tema que ha generado debate en el entorno de las Grandes Ligas: el nivel de comunicación y transparencia entre las franquicias y sus jugadores, especialmente cuando se trata de figuras latinas con peso dentro de sus respectivos equipos.
