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Madre clama entre lágrimas por su hija fallecida en tragedia de Jet Set

8 de mayo de 2025
Madre clama entre lágrimas por su hija fallecida en tragedia de Jet Set

Dolor persistente y luto familiar marcan el primer mes tras el colapso

Santo Domingo. – En medio de una profunda tristeza y una angustia que no cede, una madre rompió en llanto al recordar a su hija, una de las víctimas de la tragedia ocurrida en la discoteca Jet Set. Su voz, cargada de pesar, conmovió a todos.

Las palabras de la madre fueron pronunciadas en un momento de inmenso dolor. El sufrimiento por la pérdida se mantiene intacto, incluso después de un mes desde aquel trágico día que cambió para siempre la vida de muchas familias.

“Ay, mi tesoro, mi tesoro, mi estrella, mi luz”, expresó con desesperación. Estas frases evidencian el vínculo profundo que tenía con su hija, y el vacío inmenso que ha dejado su partida en el corazón de quienes la amaban.

“Ay, mi pedazo de vida, Dios mío”, exclamó la madre entre lamentos. La intensidad de su voz reflejó la magnitud del dolor que aún siente. Cada palabra que dijo estuvo marcada por la tristeza y la incredulidad ante la pérdida sufrida.

“Ay, Jet Set, me quitaste mi hija, caramba”, gritó con desconsuelo. Estas palabras resumen el impacto que ha tenido la tragedia en su vida, una herida emocional que permanece abierta pese al paso de los días.

Aunque ha pasado un mes desde el colapso del techo en la discoteca, el duelo sigue siendo profundo. El sufrimiento no ha disminuido, y la necesidad de justicia y verdad continúa siendo una demanda urgente de las familias afectadas.

Esta familia, como tantas otras, se enfrenta a una ausencia irreparable. La comunidad que la rodea también ha sentido el golpe de esta pérdida, compartiendo el dolor colectivo que deja la partida de tantas vidas jóvenes.

El hecho ha dejado marcas duraderas en el ánimo de todos los que conocieron a las víctimas. La memoria de quienes murieron sigue presente, y el clamor de las familias resuena con fuerza mientras esperan respuestas claras.

La tragedia ha sacudido no solo a los familiares, sino también a la sociedad dominicana en general. A medida que pasa el tiempo, el recuerdo permanece vivo, y las heridas aún no comienzan a sanar.