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Luto en el Chocó: salen a la luz las identidades completas de varias víctimas recordadas tras el terremoto

19 de agosto de 2026

Quibdó, Chocó, Colombia.— El dolor continúa marcando a las familias chocoanas después del terremoto de magnitud 7,4 ocurrido el 10 de agosto de 2026. Una publicación de Somos Jóvenes a Soñar Baudó difundió varios nombres de personas que habrían p3rd1d0 la v1d4 en Quibdó, Unión Panamericana y otras comunidades afectadas.

Entre los nombres publicados inicialmente estaban Daniela Ruiz, Jaison Mateo, Keisy, Berta, Mena, Lucho y Galeano. En aquel momento, la organización dejó claro que la información seguía en desarrollo y que todavía se esperaba la confirmación oficial de las identidades completas de todas las víctimas mencionadas.

Con el avance de los procedimientos de identificación, algunos de esos nombres ya pueden relacionarse con registros mucho más precisos. El listado divulgado a partir de información de Medicina Legal identifica a María Daniela Ruiz Hinestroza, de 35 años, entre las personas f4ll3c1d4s registradas en Quibdó.

También aparece Keisy Lidsay Parra Sánchez, de apenas 19 años. Su nombre había circulado inicialmente simplemente como “Keisy” y posteriormente como “Keisy Parra”, mientras fotografías y mensajes de despedida comenzaron a multiplicarse entre habitantes y páginas comunitarias del Chocó.

Otra de las identidades que ahora puede precisarse es la de Bertha Helena Roa Ramírez, de 38 años, registrada igualmente entre las víctimas de Quibdó. En las primeras publicaciones comunitarias su nombre había aparecido solamente como “Berta”, sin sus apellidos ni otros datos que permitieran identificarla plenamente.

El nombre “Mena” difundido inicialmente también encuentra una posible correspondencia en los registros oficiales: Horacio Antonio Mosquera Mena, de 72 años, figura entre las personas identificadas en Quibdó. Sin embargo, debe mantenerse como una posible correspondencia mientras no exista una publicación que vincule inequívocamente el apodo “Mena” con ese registro.

Algo similar ocurre con “Lucho” y “Galeano”. Los registros consultados incluyen a Luis Alberto Rivas Salguero, de 39 años, y Juan Antonio Galeano Restrepo, de 35 años, pero no existe evidencia suficiente para asegurar que el “Lucho” y el “Galeano” de la publicación comunitaria sean exactamente esas personas.

En el caso de Jaison Mateo, la búsqueda realizada hasta este 19 de agosto no permitió localizar un registro suficientemente sólido que establezca con seguridad su nombre legal completo, edad y demás información personal. Por esa razón, resulta preferible mantener exactamente la identificación utilizada originalmente por la comunidad.

La prudencia resulta especialmente importante porque los primeros días después de una tr4g3d14 suelen estar acompañados por información incompleta. Nombres, fotografías y apodos pueden circular antes de que los procedimientos forenses establezcan definitivamente quiénes son las personas recuperadas.

Quibdó estuvo entre las ciudades golpeadas por el terremoto. Reportes recientes señalan que 13 personas p3rd13r0n la v1d4 en la ciudad, mientras aproximadamente 3,500 habitantes resultaron afectados en el departamento del Chocó y numerosas viviendas presentaron daños importantes.

Tres de las seis comunas de Quibdó registraron c0l4ps0s y afectaciones estructurales. En barrios como Casablanca y Ciudadela Mía, familias tuvieron que abandonar temporalmente sus viviendas debido a grietas, muros derrumbados y el temor provocado por posibles nuevas afectaciones.

El terremoto también golpeó instalaciones educativas. El colegio Carrasquilla, ubicado en el barrio Medrano, presentó daños importantes, al igual que diferentes edificios pertenecientes a la Universidad Tecnológica del Chocó Diego Luis Córdoba.

La emergencia ejerció además una enorme presión sobre el sistema sanitario de la capital chocoana. El Hospital San Francisco de Asís llegó a registrar una sobreocupación cercana al 245 %, mientras pacientes de municipios vecinos eran trasladados hasta Quibdó buscando atención.

En medio de esas dificultades, las propias comunidades asumieron una parte importante de las labores de solidaridad. Voluntarios, vecinos y organizaciones locales comenzaron a ayudar a familias afectadas y a difundir fotografías de personas sobre las que todavía no existía información.

Precisamente allí adquirieron relevancia las publicaciones de Somos Jóvenes a Soñar Baudó. Además de informar sobre las consecuencias del terremoto, la organización compartió mensajes de acompañamiento para familias y habitantes del Alto Baudó residentes en Quibdó.

Con el paso de los días, fotografías inicialmente compartidas para informar comenzaron a transformarse en homenajes. Algunos montajes muestran los rostros de las víctimas acompañados por velas, cintas negras y mensajes como “En memoria” o “Descanse en paz”.

Entre esos homenajes aparece claramente Keisy Parra, ahora identificada en los registros como Keisy Lidsay Parra Sánchez, de 19 años. Su juventud ha convertido su historia en una de las que mayor conmoción ha provocado entre quienes han compartido las imágenes de las víctimas.

También se ha podido precisar que la “Daniela Ruiz” mencionada inicialmente corresponde en los registros consultados a María Daniela Ruiz Hinestroza, de 35 años. Una publicación posterior de homenaje también utiliza el nombre Daniel Ruiz Hinestroza, mostrando por qué los registros forenses son fundamentales para evitar errores de identificación.

De esta manera, la información disponible permite confirmar con mayor respaldo los nombres de María Daniela Ruiz Hinestroza, Keisy Lidsay Parra Sánchez y Bertha Helena Roa Ramírez, mientras otros nombres difundidos originalmente todavía requieren cautela antes de establecer correspondencias definitivas.

Más allá de cualquier listado, cada nombre representa una familia que atraviesa un proceso diferente. Fotografías sonrientes tomadas mucho antes del terremoto se han convertido inesperadamente en las imágenes utilizadas por amigos y familiares para recordar a quienes ya no están.

El Chocó continúa ahora entre dos procesos igualmente difíciles: reconstruir las viviendas e instituciones dañadas y acompañar emocionalmente a las familias que enfrentan pérdidas. En Quibdó, el miedo permanece mientras numerosas personas todavía evalúan si sus hogares son seguros para volver.

Los nombres difundidos por Somos Jóvenes a Soñar Baudó dejaron así de ser únicamente parte de una publicación comunitaria. Algunos ya aparecen respaldados por registros de identificación, mientras otros continúan esperando información suficientemente precisa para poder contar correctamente sus historias.

Hoy, María Daniela Ruiz Hinestroza, Keisy Lidsay Parra Sánchez y Bertha Helena Roa Ramírez, junto con las demás personas identificadas después del terremoto, forman parte de la memoria de una emergencia que cambió para siempre a numerosas familias del Chocó.


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