Quibdó, Chocó, Colombia.— Una fotografía difundida por Somos Jóvenes a Soñar Baudó se ha convertido en otro de los homenajes surgidos después del terremoto del 10 de agosto. En ella aparece un hombre sonriente, vestido de blanco, acompañado por un símbolo de duelo y el mensaje “Descanse en paz”.
La publicación forma parte de los mensajes comunitarios difundidos después de la emergencia en Quibdó, Unión Panamericana y otros municipios del Chocó. La organización ha compartido nombres y fotografías para acompañar a familias que atraviesan momentos difíciles tras las consecuencias del movimiento sísmico.
Entre los nombres que la organización reportó inicialmente se encuentran Daniela Ruiz, Jaison Mateo, Keisy, Berta, Mena, Lucho y Galeano, además de otras víctimas cuya identificación todavía estaba siendo confirmada.
Sin embargo, la publicación no establece de manera inequívoca cuál de esos nombres corresponde al hombre de la fotografía.
Por esa razón, aunque la imagen permite observar claramente al hombre homenajeado, no es posible atribuirle responsablemente uno de esos nombres únicamente mediante sus características faciales.
Las búsquedas realizadas tampoco ofrecen hasta ahora una fuente independiente que vincule de manera concluyente esa fotografía con un nombre completo.
Lo que sí está documentado por la propia publicación es que el hombre aparece dentro de los homenajes compartidos por Somos Jóvenes a Soñar Baudó, organización comunitaria que ha estado difundiendo mensajes de solidaridad relacionados con las personas afectadas por la tr4g3d14.
El terremoto del 10 de agosto de 2026 alcanzó una magnitud de 7,4 y golpeó con fuerza el occidente colombiano.
El Chocó estuvo entre los departamentos más afectados, con daños en viviendas, instituciones educativas y otras edificaciones, además de numerosas familias que p3rd13r0n a seres queridos.
En Quibdó, las horas posteriores estuvieron marcadas por operaciones de búsqueda, atención de h3r1d0s y evaluación de estructuras.
Paralelamente, comenzaron a circular fotografías de personas que habían sido reportadas como desaparecidas o f4ll3c1d4s, mientras las autoridades avanzaban con las identificaciones oficiales.
Con el paso de los días, las imágenes cambiaron de propósito. Algunas que inicialmente servían para buscar información comenzaron a aparecer acompañadas por velas, cintas negras y mensajes de despedida después de conocerse los dolorosos desenlaces.
Eso explica el carácter de la fotografía difundida por Somos Jóvenes a Soñar Baudó. El hombre aparece sonriendo en una imagen tomada antes de la emergencia, mientras a su lado fue colocado posteriormente un diseño de duelo con una vela encendida y las palabras “Descanse en paz”.
La fotografía muestra solamente una pequeña parte de la historia de quien aparece en ella. No se han encontrado datos públicos suficientemente sólidos sobre su edad, profesión, familiares o el punto exacto donde se encontraba cuando ocurrió el terremoto, por lo que añadir cualquiera de esos detalles significaría especular.
Tampoco sería responsable afirmar cómo ocurrió su f4ll3c1m13nt0. Durante una emergencia de esta magnitud circularon rápidamente numerosos testimonios y publicaciones, y algunos datos iniciales fueron posteriormente corregidos a medida que Medicina Legal completaba los procedimientos de identificación.
Precisamente, el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses ha trabajado durante los últimos días para devolver una identidad plenamente confirmada a cada una de las víctimas. El organismo utiliza procedimientos forenses antes de realizar las correspondientes entregas a familiares.
Hasta el 18 de agosto, Medicina Legal informó oficialmente que había logrado identificar 306 víctimas, entre ellas 24 menores de edad y 12 ciudadanos extranjeros. Los procedimientos continuaban mientras todavía quedaban casos pendientes relacionados con la emergencia.
En el Chocó, sin embargo, las cifras oficiales conviven con historias mucho más personales. Cada fotografía publicada representa a alguien que tenía familiares, amigos, vecinos y personas acostumbradas a verlo formando parte de su comunidad.
El hombre retratado por Somos Jóvenes a Soñar Baudó aparece precisamente de esa manera: sonriente y en un momento cotidiano de su vida. La imagen contrasta profundamente con el símbolo de duelo colocado posteriormente a su lado.
Por ahora, su identidad completa no puede establecerse únicamente con la fotografía ni con la lista general que acompaña las publicaciones. Lo comprobable es que su rostro está siendo utilizado para rendir homenaje a una de las personas cuya partida ha generado dolor dentro de la comunidad chocoana.
Mientras aparezcan nuevos registros oficiales, resulta preferible conservar esa precisión antes que asignarle equivocadamente la identidad de otra víctima. En una situación con cientos de personas afectadas, una identificación incorrecta también podría ocasionar dolor adicional a dos familias diferentes.
Hoy aquella fotografía permanece como parte de la memoria que las comunidades del Chocó están construyendo después del terremoto. Una vela, una cinta negra y un sencillo “Descanse en paz” acompañan ahora el rostro sonriente de un hombre cuya comunidad decidió recordar.
Detrás de las cifras nacionales existen historias como la suya. Mientras Quibdó y el resto del Chocó comienzan el largo proceso de recuperación, familiares y comunidades continúan despidiendo a quienes p3rd13r0n la v1d4 y preservando sus recuerdos mediante fotografías que muestran cómo eran antes de la tr4g3d14.

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