Redacción.- La inteligencia artificial (IA) se ha integrado de forma acelerada en la rutina de la desinformación digital, donde los montajes y los deepfakes han pasado de ser casos excepcionales y fácilmente detectables a convertirse en parte del flujo habitual de la actualidad, capaces incluso de alterar la percepción de la realidad.
Datos del Observatorio Europeo de Medios Digitales muestran un aumento sostenido de los contenidos manipulados con IA destinados a desinformar, tendencia que también ha sido observada por EFE Verifica.
El fenómeno no solo implica un crecimiento en volumen, sino también un cambio cualitativo: la IA permite crear bulos más realistas y, al mismo tiempo, genera un nuevo problema, ya que se utiliza para desacreditar pruebas auténticas alegando que son falsas o sintéticas.
Entre los datos más relevantes, marzo registró el punto más alto, cuando el 34 % de las desmentidas de EFE Verifica estuvieron relacionadas con contenidos generados por IA, mientras que en el conjunto de EDMO la cifra alcanzó el 20 %, el mayor nivel registrado.
Este incremento coincide con la expansión de modelos avanzados como Sora 2, Veo 3.1, Firefly Image Model 5 o Nano Banana Pro, herramientas capaces de generar imágenes, videos y audios hiperrealistas.
La desinformación impulsada por IA se adapta rápidamente a los temas de actualidad, aprovechando conflictos, crisis o eventos virales. En este contexto, fenómenos como la guerra en Irán, el caso Epstein o la inmigración han sido utilizados para producir contenido falso de alto impacto.
Los análisis muestran además que los formatos visuales, especialmente el video, son los más utilizados debido a su mayor capacidad de credibilidad, ya que el público tiende a confiar más en lo que “ve” que en lo que lee.
Expertos advierten que el impacto de estos contenidos no depende solo de su realismo, sino también de su rápida difusión y de su capacidad para aprovechar momentos de incertidumbre o tensión informativa.
