Aún sin creer que milagrosamente salvó su vida, Josefa Nova cuenta cómo sobrevivió al trágico accidente ocurrido el pasado 29 de noviembre en la comunidad de Hainacita Suño, en la provincia de San Cristóbal, este accidente mató al menos a 13 personas e hirió a otras 11.
Rompió a llorar y dijo que fue un momento desesperado mientras experimentaba escenas de heridas y muerte a su alrededor.
Josefa se dirigía a su trabajo como enfermera privada en el Kilómetro 12 de la Avenida Independencia. Después del impacto, no podía sentir sus piernas, por lo que comenzó a pellizcarse para ver si aún podía caminar.
Con una mirada lejana y recordando aquel día, manifestó que lo único que hacía era orar a Dios para que la sacara con bien, mientras quienes la ayudaban a salir solo le expresaban que era una heroína.
Dijo que cuando se registró el impacto, producto de la colisión entre una patana y el autobús de transporte público en el que iba, pudo agarrar su cartera bien y sacar su celular para llamar a su familia y decirles lo que había ocurrido.
“Al lugar llegó una persona primero y dijo: ‘hay una viva, llamen al 9-1-1′, y yo comencé a llamar a mi familia. También les hablaba de Dios a las personas que estaban ahí”, expresó.
Al acudir al Juzgado de Paz de Haina, donde se le conoce medida de coerción al chofer de la patana que impactó el autobús, dijo que lo único que espera es justicia y que las autoridades tomen medidas para evitar que sigan ocurriendo tragedias.
Mostró ante las cámaras los moretones y laceraciones producto del accidente, al momento de informar que recibe ayuda de un psicólogo debido a que después del hecho no logra conciliar el sueño.

