
Redacción.-El Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC) publicó este miércoles nuevos informes que revelan que las infecciones de transmisión sexual (ITS) alcanzaron niveles récord en toda Europa en 2024 —último año con datos consolidados en el continente— y que España está en el grupo de países más afectados.
La tendencia ha continuado en aumento en 2025 y lo que va de 2026. Esto ha llevado a los responsables de la agencia de salud pública de la UE a pedir a los gobiernos que redoblen los esfuerzos para revertir las curvas de incidencia. “Son necesarias de forma urgente nuevas medidas para evitar una mayor propagación de las infecciones, especialmente entre las mujeres en edad fértil”, alertan los responsables del ECDC.
Las notificaciones de gonorrea y sífilis han alcanzado los niveles máximos en más de una década. También es destacable el impacto de la sífilis congénita, que causa graves daños e incluso la muerte del bebé y cuya incidencia se ha triplicado en apenas cinco años.
“Estas infecciones pueden causar complicaciones graves, como dolor crónico e infertilidad y, en el caso de la sífilis, problemas cardíacos o del sistema nervioso”, ha alertado Bruno Ciancio, jefe de la Unidad de Enfermedades de Transmisión Directa y Prevenibles por Vacunación del ECDC. El organismo insiste en los mensajes preventivos: Proteger la salud sexual sigue siendo sencillo. Use preservativo con parejas nuevas o múltiples, y hágase la prueba si presenta síntomas como dolor, secreción o una úlcera”.
Las tendencias de transmisión varían entre los grupos de población. Los hombres que tienen sexo con hombres son el grupo desproporcionadamente más afectado, con incrementos a largo plazo más pronunciados en gonorrea y sífilis. “Entre las poblaciones heterosexuales, la sífilis está aumentando, particularmente entre las mujeres en edad fértil”, lo que explica el incremento de casos congénitos, siguen los responsables del ECDC.
La presentación de los datos ha venido acompañada de información específica sobre una de las iniciativas de salud pública más destacadas de las planteadas para poner freno al incremento de contagios. Se trata de la llamada Doxy-PEP, una dosis única en forma de pastilla de 200 miligramos del antibiótico doxiciclina tomada de 24 a 72 horas después de un contacto sexual de riesgo. El ECDC publicó el pasado mes de enero una guía sobre cómo adoptar esta medida por los sistemas de salud.
La gran controversia que rodea a la Doxy-PEP es que, por una parte, ha demostrado grandes resultados para reducir la incidencia de infecciones como la sífilis y la clamidia (la pastilla es mucho menos eficaz frente a la gonorrea). Por el otro, muchos especialistas han mostrado su inquietud por si el uso masivo de este antibiótico agrava otro importante problema de salud pública: el de las resistencias antimicrobianas.
Aunque los informes del ECDC no incluyen todavía datos sobre los resultados obtenidos por los países, sí validan la evidencia científica disponible. “Los ensayos clínicos indican que la profilaxis postexposición con doxiciclina es altamente eficaz para reducir la clamidia y la sífilis temprana en aproximadamente un 70%“, expone en su informe.
Pese a ello, el ECDC recuerda que “la prevención de ITS bacterianas en la UE” requiere que “allí donde se implemente, la Doxy-PEP debe dirigirse a las poblaciones con mayor riesgo de contraer sífilis, integrarse como parte de unos servicios de salud sexual integrales y bajo supervisión médica, y acompañarse de una vigilancia reforzada de las tendencias de las ITS y de la resistencia a los antimicrobianos”.
La que continúa es la información más destacada de los informes publicados por el ECDC:
Sífilis
La sífilis mantiene una tendencia al alza sostenida en prácticamente toda Europa en la última década. Entre 2015 y 2024, los casos de la infección, causada por la bacteria Treponema pallidum, se han duplicado hasta superar los 45.000 diagnósticos en 2024 en el continente. La incidencia es seis veces mayor entre los hombres que entre las mujeres, con el grupo de edad de 25 a 35 años como el más afectado. Siete de cada 10 casos fueron diagnosticados el año pasado en hombres que tienen sexo con hombres. Pese a ello, alerta el ECDC, “las notificaciones de sífilis han mostrado un aumento sostenido en todos los grupos de edad adulta [y también] entre hombres y mujeres heterosexuales, lo que indica una transmisión amplia más allá de los grupos de población clave”.
