
Redacción.- El Índice Global de Tortura 2026 clasifica a Nicaragua entre los países de riesgo muy alto de tortura y malos tratos, reflejando un patrón grave y sistemático por la represión del régimen. La situación, documentada por diversos organismos, revela la persistencia de prácticas que incluyen violencia sexual, descargas eléctricas e incluso aislamiento prolongado en centros de detención como El Chipote y La Modelo.
Según el informe, realizado por Organización Mundial contra la Tortura (OMT), el país ocupa la categoría de máxima alerta en cuatro de los siete pilares analizados: compromiso político contra la tortura, lucha contra la impunidad, derechos de las víctimas y derecho a la defensa y espacio cívico.
La información, sustentada por más de 250 testimonios recogidos por el Colectivo Nicaragua Nunca Más, señala que estas prácticas alcanzan niveles de sistematicidad que han motivado la intervención de instancias internacionales.
El Grupo de Expertos en Derechos Humanos de las Naciones Unidas sobre Nicaragua concluyó que las autoridades han incurrido en crímenes de lesa humanidad y, en 2025, identificó a 54 funcionarios en una cadena de mando responsable de estos delitos.
Hasta mayo de 2026, al menos 46 personas consideradas presas políticas permanecían encarceladas, y desde 2019 se ha reportado la muerte de al menos ocho bajo custodia. El proceso de represión institucional también ha impactado el tejido social mediante la cancelación de más de 5,600 organizaciones civiles y la privación de nacionalidad a más de 300 personas, conforme a datos recogidos por organismos de derechos humanos.
