
Un hombre de 23 años, identificado como Robinson Méndez Brito, dejó de vivir la mañana de este martes tras caer en una laguna situada en Santiago Oeste. Según los primeros reportes, el joven padecía crisis epilépticas y, de acuerdo con testimonios cercanos, no seguía con regularidad el tratamiento médico prescrito para su condición.
El hecho ocurrió mientras Robinson caminaba por el borde de la laguna, ubicada en una zona no autorizada para tránsito peatonal. Testigos indicaron que el joven perdió la estabilidad, cayó al agua y se golpeó la frente. Posteriormente, sufrió una convulsión que habría provocado la pérdida de consciencia, impidiéndole mantenerse a flote.
La laguna donde ocurrió el suceso es descrita por residentes de la zona como un cuerpo de agua ilegal, que presenta características peligrosas, incluyendo huecos o “respiraderos” en sus alrededores. Estos elementos han sido señalados como un riesgo constante para las personas que se acercan al lugar sin supervisión o precaución adecuada.
Vecinos que se encontraban cerca intentaron brindarle ayuda tras percatarse de la situación. Sin embargo, cuando llegaron hasta él, ya no presentaba signos vitales. Las autoridades locales fueron alertadas y acudieron para realizar el levantamiento correspondiente y tomar nota de los hechos ocurridos.
El incidente, que ha generado consternación en el sector, pone en evidencia los riesgos que enfrentan personas con condiciones médicas como la epilepsia, especialmente cuando no se sigue el tratamiento de forma continua. En este caso, se presume que la falta de adherencia al medicamento influyó en el desenlace del evento.
El golpe en la cabeza, sumado a la crisis epiléptica, habría causado la pérdida del equilibrio y de la consciencia, lo cual dejó al joven sin posibilidad de reacción una vez en el agua. Este tipo de desenlaces son considerados evitables si se mantiene la constancia en la atención médica y se evita transitar por lugares que no cuentan con medidas de seguridad adecuadas.
Hasta el momento, las autoridades no han emitido un informe oficial ampliado, pero se espera que realicen una evaluación del entorno de la laguna, así como una revisión sobre la accesibilidad al área, que vecinos consideran peligrosa desde hace tiempo.
El caso ha abierto conversaciones en la comunidad sobre la necesidad de mayor vigilancia en zonas no aptas para el tránsito de personas, así como sobre la importancia del seguimiento médico riguroso en personas con condiciones neurológicas.
