
Diario al Día | Duarte – amenazas de muerte marcaron la denuncia que un padre presentó tras un incidente ocurrido la noche del domingo.
El hombre acudió ante la Policía luego de relatar varios episodios de tensión con la actual pareja de su exesposa, a quien identificó únicamente con el apodo de Fraylin.
Según explicó, el conflicto inició hace unos cuatro años y avanzó de manera constante. Durante ese tiempo, las amenazas de muerte se repitieron en distintos encuentros.
El denunciante afirmó que antes ignoraba los mensajes porque consideraba que eran expresiones impulsivas. Sin embargo, el reciente episodio elevó su nivel de preocupación.
La víctima relató que todo ocurrió cuando llevaba a sus hijos, de 8 y 5 años, hacia la vivienda materna luego de compartir con ellos el fin de semana.
El encuentro ocurrió cerca de la calle Salomé Ureña, casi esquina Cristino Ceno, en el sector Pueblo Nuevo, una zona transitada de San Francisco de Macorís.
De acuerdo con su versión, Fraylin abrió la puerta delantera del vehículo mientras la madre cargaba a uno de los niños que se encontraba dormido en ese momento.
El hombre sostuvo que el agresor ingresó al automóvil con un objeto punzante y comenzó un forcejeo que dejó daños visibles dentro del vehículo familiar.
Durante el incidente, la pantalla del radio quedó destruida. Además, las amenazas de muerte continuaron mientras ambos discutían frente a los menores y varios vecinos.
El denunciante aseguró que mantiene contacto con su exesposa únicamente por asuntos relacionados con la crianza y el bienestar diario de los dos hijos que comparten.
También afirmó que nunca ha intentado retomar la relación sentimental. Aun así, indicó que el actual compañero de la mujer mantiene una actitud marcada por los celos.
“Él vive celoso pensando que todavía existe algo entre nosotros”, expresó el ciudadano, quien insistió en que las amenazas de muerte carecen de fundamento real.
El padre dijo sentir temor cada vez que debe acudir al lugar para entregar a los menores. Por esa razón decidió formalizar la denuncia ante las autoridades.
Además, responsabilizó públicamente a Fraylin de cualquier situación futura que pueda afectar su integridad física o alterar la tranquilidad de sus hijos en adelante.
Vecinos del sector comentaron que la discusión generó tensión durante varios minutos. Algunos residentes observaron movimientos rápidos alrededor del automóvil estacionado.
El ciudadano explicó que nunca antes había visitado un cuartel por problemas personales. Por eso describió la experiencia reciente como inesperada y preocupante.
Las amenazas de muerte, dijo, alteraron la rutina familiar y complicaron los encuentros habituales para compartir tiempo con los niños durante los fines de semana.
Familiares cercanos recomendaron mantener prudencia y documentar cada incidente. Mientras tanto, el padre espera que las autoridades puedan intervenir con rapidez.
El caso ahora queda bajo revisión de las autoridades locales, mientras el denunciante espera medidas que frenen las amenazas de muerte y reduzcan el conflicto familiar.
Finalmente, el caso volvió a colocar sobre la mesa la necesidad de atender disputas familiares y amenazas de muerte antes de que escalen hacia situaciones más delicadas.
