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“Esto es por ti, papá”: Joshua Báez hizo historia con tres jonrones en su debut en MLB

18 de agosto de 2026

Chicago, Estados Unidos.— El nombre de Joshua Báez quedó escrito en la historia de las Grandes Ligas después de protagonizar un debut que ningún jugador había conseguido anteriormente.

El joven dominico-estadounidense de 23 años conectó tres jonrones en sus primeros tres turnos al bate con los St. Louis Cardinals, una actuación extraordinaria que adquirió un significado todavía mayor por la persona que no pudo estar físicamente en las gradas: su padre, José Manuel Báez, conocido como “El Bronco”.

Joshua debutó el sábado 15 de agosto de 2026 frente a los Chicago Cubs, en el histórico Wrigley Field de Chicago.

Había sido ascendido desde Triple-A y recibió inmediatamente la oportunidad que llevaba años persiguiendo. Lo que ocurrió después superó incluso sus propias expectativas.

En el primer turno de su carrera, Báez atacó el primer lanzamiento que vio en Grandes Ligas, una recta de 93.4 millas por hora del abridor de Chicago Matthew Boyd. El resultado fue un enorme cuadrangular de 449 pies que produjo dos carreras y puso a St. Louis arriba 3-0.

Pero Joshua apenas estaba comenzando.

En su siguiente oportunidad volvió a enfrentarse a Matthew Boyd y conectó otro jonrón.

Con ese batazo ya había conseguido una hazaña poco frecuente: se convirtió en apenas el segundo jugador desde 1900 en conectar cuadrangulares en sus primeros dos turnos de Grandes Ligas, después de Bob Nieman, quien lo logró en 1951.

Entonces llegó su tercer turno.

Báez volvió a mandar la pelota fuera del parque en la sexta entrada. Tres apariciones al plato. Tres jonrones.

Con ese tercer batazo se convirtió oficialmente en el primer jugador de toda la historia de MLB en conectar tres cuadrangulares durante el partido de su debut.

Terminó la jornada de 3-4, con tres jonrones y cinco carreras impulsadas, encabezando la victoria de los St. Louis Cardinals 8-4 sobre los Chicago Cubs.

Mientras Joshua recorría las bases, su familia celebraba desde las gradas. Su madre, Yris Báez, pudo presenciar uno de los días más importantes de la carrera de su hijo. Sin embargo, para el joven existía una ausencia imposible de ignorar.

Su padre, José Manuel Báez, había f4ll3c1d0 tres años antes.

José Manuel amaba profundamente el béisbol. Había jugado béisbol y sóftbol hasta aproximadamente los 35 años y era conocido con el apodo de “El Bronco” por su fortaleza. Aunque nunca consiguió alcanzar personalmente las Grandes Ligas, transmitió esa pasión a Joshua desde que era niño.

Joshua nació en Boston, Massachusetts, pero cuando todavía era un bebé su familia se trasladó a Santo Domingo, República Dominicana.

A los 11 años regresó con su familia a Boston y posteriormente comenzó a desarrollar seriamente el talento que terminaría llevándolo al béisbol profesional.

Su camino incluyó figuras importantes como Christian Ortiz, fundador del programa Next Level y entrenador que trabajó con Báez durante su adolescencia, y Dan Donato, quien posteriormente lo dirigió en Dexter Southfield. En aquella etapa Joshua no solamente impresionaba como bateador: también lanzaba y llegó a registrar rectas de alrededor de 98 millas por hora.

Los Cardinals seleccionaron a Joshua Báez en la segunda ronda del Draft de MLB de 2021. Tenía 18 años y estaba convencido de que llegaría rápidamente a las Grandes Ligas. Incluso durante una visita al Busch Stadium predijo que alcanzaría MLB en aproximadamente dos años.

El camino terminó siendo mucho más largo.

Báez atravesó temporadas de ajustes, ponches, dificultades ofensivas y momentos en los que tuvo que reconstruir diferentes aspectos de su juego. Cinco años después de ser seleccionado, finalmente recibió la llamada que había esperado desde adolescente.

Pero su padre ya no estaba para verla.

La conexión entre Joshua y José Manuel había quedado especialmente visible apenas dos meses antes del debut. El 16 de junio de 2026, exactamente en el tercer aniversario del f4ll3c1m13nt0 de su padre, Joshua protagonizó otra noche extraordinaria con los Memphis Redbirds, sucursal Triple-A de St. Louis.

Aquella noche conectó cuatro jonrones en un mismo partido, produjo siete carreras y estableció una marca para Memphis. Después explicó que había sentido la presencia de su padre durante toda la jornada y que consideraba que él lo había guiado.

Su madre, Yris, también describió aquella jornada como profundamente emocional. La familia había orado recordando a José Manuel, mientras Joshua continuaba persiguiendo el sueño que padre e hijo habían compartido durante años.

Incluso el narrador de Memphis Alex Coil relacionó uno de aquellos enormes batazos con José Manuel al observar cómo la pelota desaparecía en el cielo. Cada vez que Joshua pasaba por segunda base aquella noche, levantaba la mano hacia arriba recordando a su padre.

Dos meses después llegó finalmente la oportunidad en Grandes Ligas.

Y Joshua volvió a conectar tres jonrones.

Después de su histórica presentación en Chicago, Báez habló nuevamente sobre su padre y sobre todo lo que había significado para él llegar hasta ese momento. El recuerdo de José Manuel “El Bronco” Báez estuvo presente durante una jornada en la que su hijo consiguió algo que ningún otro jugador había logrado en un debut de MLB.

Antes de llegar a ese escenario, Joshua también había vivido momentos profundamente personales frente al lugar donde descansa su padre. Los relatos publicados después de su debut recuerdan la promesa y las conversaciones que el joven había dirigido a José Manuel durante su proceso para alcanzar las Grandes Ligas. Aquellas palabras adquirieron un significado diferente después de lo ocurrido en Wrigley Field.

José Manuel no estuvo sentado en las gradas para ver el primer lanzamiento.

No pudo observar físicamente cómo su hijo envió aquella pelota 449 pies.

Tampoco pudo verlo regresar al plato y conectar el segundo, ni presenciar el momento en que el tercero convirtió a Joshua en parte de la historia del béisbol.

Pero para Báez, su padre estuvo presente de otra manera.

Antes de ser llamado a Grandes Ligas, Joshua había completado una temporada espectacular en Triple-A. Llegó a su debut después de acumular 34 jonrones, 90 carreras impulsadas y 21 bases robadas en 103 partidos con Memphis, números que hicieron imposible seguir retrasando su oportunidad.

El mánager de los Cardinals, Oliver Marmol, había observado de cerca la evolución del joven y destacó el largo proceso de aprendizaje que atravesó antes de alcanzar las Grandes Ligas. Su desarrollo no fue lineal, pero precisamente aquellas dificultades ayudaron a prepararlo para el momento.

El debut terminó siendo mucho más que una simple promoción.

Joshua Báez se convirtió en el primer jugador en la historia de MLB con tres jonrones en su primer partido, mientras su familia celebraba desde las gradas y millones de aficionados comenzaban a conocer el nombre de un joven criado entre Boston y Santo Domingo.

Detrás de esos tres cuadrangulares también estaba la historia de José Manuel Báez, aquel padre que amaba el béisbol, aconsejaba a su hijo y soñaba con verlo llegar hasta donde él no pudo.

El sueño finalmente se cumplió.

José Manuel no estuvo físicamente en Wrigley Field.

Pero Joshua llevó su recuerdo hasta el plato.

Y en la tarde en que finalmente alcanzó las Grandes Ligas, Joshua Báez hizo historia tres veces antes de terminar su tercer turno al bate.


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