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Estados Unidos despliega escuadrón anfibio hacia el Caribe

22 de agosto de 2025

Estados Unidos, Washington. Este miércoles 20 de agosto, fuentes oficiales confirmaron que el país ordenó el envío de un escuadrón anfibio de la Marina con destino al Caribe, como parte de su estrategia para enfrentar directamente las operaciones de narcotráfico provenientes de organizaciones criminales en Suramérica.

El contingente incluye los buques USS San Antonio, USS Iowa Jima y USS Fourt Lauderdale, unidades diseñadas para realizar operaciones combinadas de desembarco de tropas, vehículos y equipos desde el mar hacia zonas de difícil acceso, lo que permite una mayor flexibilidad en misiones de interdicción y despliegue estratégico.

De acuerdo con información difundida por Reuters bajo condición de anonimato, estas naves transportan 4.500 militares, de los cuales 2.200 son infantes de marina, y se espera que puedan llegar a las costas de Venezuela el domingo 24 de agosto, ampliando la presencia estadounidense en el área caribeña.

Este despliegue se suma a los tres buques de guerra equipados con sistemas de misiles guiados Aegis que el presidente Donald Trump había enviado previamente a aguas cercanas a Venezuela, en una acción que refuerza la vigilancia y capacidad operativa en la región.

La administración estadounidense ha señalado que estas medidas buscan neutralizar amenazas a la seguridad nacional asociadas a lo que describe como organizaciones narcoterroristas que operan en Suramérica, subrayando el riesgo que representan para los intereses de Estados Unidos.

En paralelo, el gobierno de Trump ha intensificado la presión sobre el mandatario venezolano Nicolás Maduro, a quien no reconoce como presidente legítimo y acusa de liderar el denominado Cartel de los Soles, una estructura señalada por el tráfico de drogas hacia Estados Unidos.

En ese contexto, el Departamento de Estado aumentó a 50 millones de dólares la recompensa por información que conduzca a la captura de Maduro, vinculado por la justicia estadounidense con presuntas operaciones de narcotráfico en la región, fortaleciendo la estrategia de presión sobre el líder venezolano.

Consultada sobre un posible mayor involucramiento militar, la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, indicó que el presidente Trump está dispuesto a emplear “todos los medios del poder estadounidense para evitar que las drogas inunden nuestro país y llevar a los responsables ante la justicia”.

Leavitt añadió que, para la administración actual, Maduro no es considerado un jefe de Estado legítimo, sino un fugitivo acusado por tráfico de drogas, lo que refuerza la postura de Estados Unidos frente a Venezuela en el ámbito diplomático y de seguridad.

Desde Caracas, la respuesta no tardó en llegar. El lunes, Maduro anunció el alistamiento de 4,5 millones de milicianos como medida de defensa ante las advertencias de Washington, con movilizaciones en cuarteles, plazas públicas y bases de defensa integral a nivel nacional, con el objetivo de reforzar la seguridad territorial.

Este despliegue militar en aguas caribeñas incrementa la tensión entre Estados Unidos y Venezuela, en un contexto donde la política exterior de la Casa Blanca mantiene como prioridad la ofensiva contra el narcotráfico y el fortalecimiento del cerco diplomático sobre el gobierno de Maduro.

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