
Además, alias “Tamborín” tenía el cargo de primera voz o primera palabra de la pandilla, lo que lo colocaba como máximo responsable de la célula en San Vicente.
De igual manera, se estableció que los delitos cometidos por los principales cabecillas incluyeron la planificación y ejecución de acciones que ponían en riesgo la seguridad y la paz de las comunidades. El tribunal determinó que la gravedad y continuidad de estos hechos justificaba la imposición de altas penas.
Junto a los líderes mencionados, José Nelson López Rogel (alias “Chino”) recibió una condena de 55 años de prisión por posesión y tenencia, tenencia, portación o conducción ilegal o irresponsable de armas de fuego y agrupaciones ilícitas en perjuicio de la paz pública. Según la información oficial, las pruebas presentadas en el proceso demostraron que López Rogel tenía a su cargo armamento ilegal y participaba activamente en la logística criminal de la pandilla.
