
Dajabón.- El deterioro del puente internacional sobre el río Masacre, principal conexión terrestre entre República Dominicana y Haití por la provincia de Dajabón, mantiene en alerta a conductores, comerciantes y ciudadanos que diariamente cruzan esta infraestructura y observan cómo el óxido continúa ganando terreno sobre gran parte de su estructura metálica.
Vigas, barandillas y otros componentes presentan un avanzado proceso de corrosión, una imagen que, para quienes utilizan el puente con frecuencia, refleja el desgaste acumulado por el paso de los años y la falta de una intervención integral que preserve una obra clave para la movilidad y el comercio fronterizo.
La preocupación aumentó recientemente tras la caída de la puerta metálica ubicada en el extremo del lado dominicano, un incidente que, aunque no dejó personas lesionadas, fue interpretado por los usuarios como una señal del progresivo debilitamiento de la infraestructura.
«Cada día el puente luce más deteriorado. Nos preocupa que ocurra una desgracia antes de que se tomen medidas», expresó uno de los conductores consultados, quien aseguró que cientos de vehículos cruzan diariamente por esta vía.
Comerciantes también manifestaron inquietud, al considerar que el puente constituye un eje vital para el intercambio comercial entre ambos países y que cualquier falla estructural tendría consecuencias para la economía de la zona y para miles de personas que dependen de este paso fronterizo.
Ante la situación, ciudadanos hicieron un llamado al Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) para que disponga de una evaluación técnica especializada que determine el estado real de la estructura y permita ejecutar los trabajos de rehabilitación necesarios antes de que el deterioro continúe avanzando.
El puente internacional sobre el río Masacre constituye uno de los principales corredores fronterizos del país. Por esta infraestructura transitan diariamente vehículos de carga, comerciantes, peatones y mercancías, desempeñando un papel estratégico para la actividad económica, el intercambio binacional y la movilidad entre República Dominicana y Haití.
Mientras el óxido continúa dejando su huella sobre la estructura, quienes dependen de este paso esperan que las autoridades actúen con rapidez para preservar una obra considerada esencial para la seguridad y el desarrollo de la frontera norte.
