
La medida introduce una clasificación de los botiquines en tres categorías: Tipo A, para empresas de bajo riesgo; Tipo B, para actividades con riesgos intermedios; y Tipo C, destinado a industrias y empresas de alto riesgo donde puedan producirse lesiones graves o accidentes fatales.
Asimismo, la normativa fortalece los requisitos de capacitación al disponer que las empresas designen personal responsable de primeros auxilios y cuenten con al menos una persona entrenada por cada 50 trabajadores o fracción. Estas capacitaciones deberán renovarse cada dos años.
Otro de los cambios contempla que las empresas con 100 o más trabajadores por turno deberán habilitar puestos de primeros auxilios debidamente equipados y con personal capacitado para brindar atención inicial. Además, deberán incorporar tecnologías como el Desfibrilador Externo Automático (DEA) en los casos que corresponda.
La resolución también actualiza el contenido de los botiquines, eliminando medicamentos e insumos considerados obsoletos o que puedan incentivar la automedicación, promoviendo el uso exclusivo de materiales autorizados conforme a las normas sanitarias vigentes.
De igual forma, dispone que los botiquines y puestos de primeros auxilios formen parte de los planes de emergencia y de los sistemas de gestión de seguridad y salud en el trabajo, incluyendo la realización periódica de simulacros de evacuación y atención médica.
Los puestos de primeros auxilios deberán contar con condiciones mínimas de infraestructura, acceso rápido desde las áreas de trabajo y equipamiento esencial para responder de manera oportuna ante cualquier emergencia.
Las empresas tendrán un plazo de seis meses para adecuarse a las nuevas exigencias establecidas en la resolución.
La supervisión y verificación del cumplimiento de estas medidas estará a cargo de la Inspección de Trabajo, el Viceministerio de Seguridad y Salud en el Trabajo y las Administradoras de Riesgos Laborales (ARL).
Con esta disposición, el Ministerio de Trabajo busca fortalecer la cultura de prevención en los centros laborales, reducir los riesgos de accidentes y garantizar entornos de trabajo más seguros para los empleados.
