Cali, Colombia.— Una de las historias más dolorosas dejadas por el terremoto de magnitud 7,4 del 10 de agosto de 2026 tiene como protagonistas a Salma Lloreda Reyes, una bebé de apenas 13 meses, y su abuela Sandra Stella Duque Burgos, de 57 años.
Ambas se encontraban juntas cuando la estructura donde permanecían c0l4psó durante el fuerte movimiento sísmico.
La pequeña Salma era hija de Santiago Lloreda Duque, de 31 años, y Vivian Reyes, de 39. Aquella mañana, los dos padres se encontraban trabajando y habían dejado a su única hija bajo el cuidado de su abuela, como acostumbraban hacerlo desde el nacimiento de la menor.
Sandra Stella Duque Burgos tenía una relación especialmente cercana con su nieta. Según el relato familiar conocido después de la tr4g3d14, había dejado atrás buena parte de sus actividades como propietaria de un restaurante para dedicar más tiempo al cuidado de Salma.
Cuando comenzó el terremoto, abuela y nieta estaban juntas en la vivienda, ubicada en un quinto piso. La estructura terminó c0l4ps4nd0 y las dos quedaron entre los escombros.
Las operaciones de emergencia permitieron posteriormente encontrarlas juntas.
En el caso de Salma Lloreda Reyes, todavía existía esperanza. La bebé fue localizada con signos de v1d4 y los rescatistas procedieron inmediatamente a trasladarla para que recibiera asistencia médica.
Salma fue llevada a la Clínica Imbanaco, en Cali. Allí, los profesionales de la salud realizaron maniobras para intentar estabilizarla y preservar su v1d4. Sin embargo, las graves l3s10n3s que había sufrido durante el c0l4ps0 terminaron provocando su f4ll3c1m13nt0.
Su padre, Santiago Lloreda Duque, explicó posteriormente que muchas de las l3s10n3s de su hija eran internas. Eso permitió que la familia pudiera reconocer inicialmente a la pequeña porque su apariencia externa no había sufrido alteraciones considerables.
Para Sandra Stella Duque Burgos, el desenlace también fue tr4g1c0. Medicina Legal la incluyó posteriormente entre las víctimas identificadas en Cali, confirmando además oficialmente su edad de 57 años.
La familia tuvo entonces que enfrentar una segunda situación extremadamente difícil: después de conocer que Salma y Sandra Stella habían p3rd1d0 la v1d4, todavía no podían recibir sus cu3rp0s para realizar las exequias.
El cu3rp0 de Salma fue trasladado hasta la sede de Medicina Legal en Palmira, debido a la enorme demanda que enfrentaban los organismos forenses después del terremoto. Cientos de víctimas tuvieron que ser sometidas simultáneamente a procedimientos de identificación.
Aunque sus padres habían reconocido visualmente a la niña, el procedimiento para menores de edad requería una identificación científica. Santiago Lloreda Duque y Vivian Reyes entregaron muestras de ADN para realizar la comparación genética correspondiente.
El proceso se complicó porque las muestras debían ser enviadas a Bogotá para su procesamiento. El laboratorio de Genética de Cali enfrentaba limitaciones después de la emergencia, mientras Medicina Legal atendía simultáneamente una cantidad extraordinaria de casos.
El director general del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, Ariel Emilio Cortés Martínez, explicó que existen protocolos específicos para la identificación de menores y que el traslado de las muestras a Bogotá buscaba agilizar los procedimientos.
Para Santiago y Vivian, cada día adicional representaba una prolongación del dolor. No solamente habían p3rd1d0 a su única hija y a Sandra Stella, sino que permanecían esperando completar los procedimientos necesarios para poder despedirlas.
Santiago decidió entonces hacer pública la situación y solicitar ayuda para agilizar el proceso. En sus mensajes se identificó como el padre de Salma Lloreda Reyes y explicó la dificultad que atravesaba la familia para recibirla después de la tr4g3d14.
La identificación de Sandra Stella Duque Burgos aparece además en los listados divulgados a partir de los reportes de Medicina Legal. Su nombre figura entre las víctimas correspondientes a Cali, confirmando oficialmente su identidad.
La situación de esta familia ocurrió en medio de un enorme desafío forense. Para el 14 de agosto, Medicina Legal había recibido 270 cu3rp0s, identificado 259 y entregado 235 a sus familias. El elevado número de casos explica parte de las demoras que enfrentaron numerosas familias para completar los procedimientos.
Para el 18 de agosto, el balance general del terremoto ya había aumentado nuevamente, mientras las autoridades continuaban con procesos de identificación, búsqueda y entrega de víctimas en diferentes departamentos del occidente colombiano.
Detrás de esas cifras está la historia de esta familia.
Salma Lloreda Reyes tenía solamente 13 meses. Sandra Stella Duque Burgos tenía 57 años. Eran nieta y abuela y pasaban juntas gran parte de sus días. El terremoto también las encontró juntas.
Salma consiguió ser sacada de los escombros todavía con signos de v1d4. Hubo un momento en el que sus padres pudieron conservar la esperanza de que sobreviviera. Los médicos intentaron ayudarla, pero sus l3s10n3s resultaron demasiado graves.
Ahora Santiago Lloreda Duque y Vivian Reyes enfrentan una pérdida doble: la de su única hija y la de Sandra Stella Duque Burgos, una abuela que había convertido el cuidado de Salma en una parte fundamental de su vida.
La historia de Salma y Sandra Stella se suma así a los numerosos relatos familiares dejados por el terremoto del 10 de agosto en Colombia. Una abuela y su pequeña nieta estaban juntas aquella mañana, fueron encontradas juntas después del c0l4ps0 y hoy sus nombres permanecen unidos en la memoria de una familia que solamente esperaba poder despedirlas dignamente.

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