Cali, Colombia.— Una de las historias más dolorosas que dejó el terremoto de magnitud 7,4 del 10 de agosto de 2026 en Cali ocurrió en el barrio Cuarto de Legua, al sur de la ciudad. Allí, los organismos de emergencia localizaron sin v1d4 a tres hermanas que permanecían juntas dentro del edificio María Elvira Lloreda, una estructura que terminó c0l4ps4nd0 durante el movimiento sísmico.
Las víctimas fueron identificadas oficialmente como María Nelsida Hincapié Martínez, de 72 años; María del Socorro Hincapié Martínez, de 68; y Luz Aida Hincapié Martínez, de 64 años. Sus nombres y edades aparecen en el registro de víctimas identificadas por el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses.
La confirmación oficial de los apellidos permite aclarar un detalle importante de los primeros reportes. Inicialmente algunas publicaciones identificaron a las mujeres solamente como María Nelsida, María del Socorro y Luz Aida. El listado forense establece que los nombres completos son María Nelsida Hincapié Martínez, María del Socorro Hincapié Martínez y Luz Aida Hincapié Martínez.
Las tres residían en el sector de Cuarto de Legua, una de las zonas de Cali donde el terremoto provocó graves c0l4ps0s estructurales. El edificio María Elvira Lloreda quedó reducido a una enorme acumulación de concreto, hierros y restos de viviendas, convirtiéndose en uno de los puntos donde los equipos de búsqueda concentraron sus esfuerzos.
Con el paso de las horas, los rescatistas avanzaron entre los escombros esperando encontrar personas con v1d4. Fue durante esas labores cuando llegaron hasta el lugar donde estaban las tres hermanas.
Los reportes publicados sobre el hallazgo describen una escena especialmente conmovedora: María Nelsida, María del Socorro y Luz Aida fueron encontradas juntas debajo de la mesa del comedor. Según esas versiones, las hermanas se habrían refugiado allí cuando comenzó el fuerte movimiento.
Los relatos difundidos posteriormente sostienen además que fueron encontradas abrazadas. Esa circunstancia convirtió rápidamente su historia en uno de los símbolos humanos de la tr4g3d14 en Cali.
No obstante, existe una distinción importante entre los datos oficialmente confirmados y la reconstrucción de sus últimos momentos. Medicina Legal confirma sus identidades y edades, mientras que los detalles sobre cómo se refugiaron debajo de la mesa y permanecieron abrazadas proceden de reportes periodísticos y comunitarios publicados después del hallazgo.
Por esa razón, no es posible afirmar con absoluta certeza qué dijeron o hicieron exactamente durante los segundos previos al c0l4ps0. Lo comprobado es que las tres fueron recuperadas de la misma estructura y posteriormente identificadas oficialmente.
La historia ha causado todavía mayor impacto porque familiares y personas del sector describieron a las hermanas como mujeres especialmente unidas. Según los testimonios recogidos en publicaciones locales, eran conocidas por permanecer muy cerca unas de otras y mantener una relación familiar estrecha.
También eran vecinas de la familia de las trillizas Saavedra Caicedo, otro de los casos que ha generado profundo dolor después del terremoto en Cali.
La identificación de las hermanas ocurrió en medio de una gigantesca operación forense desplegada después del terremoto. Para el 14 de agosto, Medicina Legal había identificado 270 víctimas, mientras el balance nacional continuaba aumentando conforme avanzaban las búsquedas.
El registro oficial permite dimensionar particularmente la situación de Cali. Entre las personas identificadas aparecen víctimas de prácticamente todas las edades, desde niños hasta adultos mayores, además de familias que p3rd13r0n a varios integrantes durante los c0l4ps0s.
Para ese momento, Cali y Pereira concentraban una parte considerable de las víctimas identificadas, mientras los organismos de socorro todavía trabajaban en edificios afectados buscando a decenas de personas reportadas como desaparecidas.
En Cuarto de Legua la situación era especialmente complicada. Tres días después del terremoto, todavía existían enormes estructuras convertidas en montañas de escombros y familias permanecían cerca esperando noticias sobre personas que podían continuar atrapadas.
El temor a las lluvias también acompañó las operaciones. Rescatistas y residentes advertían que las precipitaciones podían desestabilizar todavía más las estructuras dañadas y complicar las búsquedas en lugares como Cuarto de Legua.
Dentro de ese escenario fueron recuperadas María Nelsida Hincapié Martínez, María del Socorro Hincapié Martínez y Luz Aida Hincapié Martínez.
Tenían 72, 68 y 64 años, respectivamente.
Tres edades diferentes, pero una misma familia y un mismo lugar en el momento en que el terremoto cambió para siempre la historia de Cuarto de Legua.
La imagen descrita por quienes difundieron posteriormente el caso —las tres hermanas juntas debajo del comedor— provocó numerosas expresiones de solidaridad en redes sociales. Para muchas personas, su historia terminó representando la dimensión familiar de una emergencia que inicialmente se conoció mediante cifras.
Porque detrás del número de personas f4ll3c1d4s aparecen historias como esta: tres hermanas que habían compartido décadas de sus vidas y que fueron localizadas en el mismo lugar después del c0l4ps0.
María Nelsida Hincapié Martínez. María del Socorro Hincapié Martínez. Luz Aida Hincapié Martínez.
Sus nombres ya están oficialmente identificados entre las víctimas del terremoto.
Para sus familiares, vecinos y seres queridos, sin embargo, nunca serán solamente tres nombres dentro de un listado.
Eran tres hermanas.
Y después de toda una vida compartida, la tr4g3d14 también las encontró juntas.
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